miércoles, 29 de febrero de 2012

Way out

La vida se encarga de demostrarnos la belleza de una rosa y la dureza de su espina,lo bonito de el sol y el daño de la tormenta. Esto se debe a que todas las personas han de tener dos caras,dos maneras de ser,dos formas de actuar; por que son capaces de darte un beso y mientras darte un golpe,de decirte te quiero y a traición herirte.
He pasado 8 días fuera, alejada de España y de los miles de problemas que eso conlleva. Pero no he conseguido liberarme de algunos de ellos. No entiendo cómo los rumores y las miradas pueden hacer tanto daño ni traspasar distancias de tantos kilómetros.
Siempre me había repetido que no abandonaría. Que dos o tres comentarios malintencionados no me harían huir; pero esta vez ha sido demasiado. Odio que hablen de mi. ¿Por qué tengo que estar en el punto de mira si yo nunca opino de la vida de los demás? 
Estoy cansada de demostrar que lo que hago es de verdad. Que no hay actuación en mi modo de ser y que con eso no quiero obtener nada a cambio. Nunca he hecho nada a nadie malintencionadamente; y mucho menos a alguien que quiero. No creo que haya ningún argumento válido que de derecho a nadie de acusarme de algo que no soy. Si ni me conocen! No han cruzado más de 10 palabras conmigo y ya creen tener derecho a hablar de mi, de mi vida y de mis actuaciones.  Creo que hay demasiada gente que debería mirarse 5 segundos al espejo, antes de creerse digno de hablar de los demás. Y una vez que hayan hecho eso, y si no se ha roto el espejo, que empiecen a hablar con la verdad.
Bueno, aún así, me he visto obligada a tomar muchas decisiones en poco tiempo. He tenido que poner todas mis cosas en orden y buscar hacia donde quiero ir. Sólo he tenido que recordar todas las veces que he visto en estos días ese cartel de "Way out" para darme cuenta de lo que está previsto para mí. Se cuando sobro, molesto o "no pego"; y esta vez, creo que hay que seguir las señales hasta llegar a ese cartel para desaparecer lentamente, igual que desaparecen los vagones en las estaciones. Sin mucho ruido, despacio al principio y rápido después; para que nadie les alcance y sea demasiado tarde cuando quieran darse cuenta de que se han ido.
No es una decisión irrevocable pero sí más que meditada y estudiada. Voy a perder mucho, pero también se que me alegraré al final; porque esto es insoportable en la mayoría de ocasiones y no me veo con fuerzas de seguir remando contracorriente. Creo que cuando uno de los lazos que te sujeta fuerte se rompe, hay una caída al vacío que es inevitable; bueno, pues creo que he vencido mi miedo al vértigo y voy a dejarme caer.

"You can't play on broken strings..."

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