A lo largo de nuestras vidas conocemos a miles de personas, unas más importantes que otras, unas que se quedan más tiempo que otras, unas con las que nos dirigimos una palabra en un curso entero y otras con las que podemos hablar al día durante horas ( y ocho horas seguidas!), y además la mayoría de todas esas personas que podemos llegar a conocer es muy posible que dejen una marca en nosotros para siempre. Puede tratarse de una marca buena, de una marca mala, de amor, de amistad...hay un número infinito de marcas, pero lo que está claro es que cualquier tipo de marca que nos haga cualquier tipo de persona ya no se borrará jamás, nos acompañará el resto de nuestras vidas, y además nos servirá para aprender de ella a medida que nuestra vida vaya avanzando. Hay marcas que son comos los tatuajes, permanentes. Otras, puede ser que se borren con el tiempo; y hay otras, que se hacen con henna, para probar cómo quedan y ver si decidimos tatuarlas para siempre en nuestra alma.Las marcas no son simples recuerdos en nuestros corazones, tanto buenos como malos, sino que también son las que nos hacen madurar, las que hacen que nuestra personalidad vaya cambiando hasta que finalmente llegamos a ser el tipo de persona que seremos para el resto de nuestras vidas.
Cuando una persona comienza a ser importante en nuestra vida nos volvemos débiles ante ella, puesto que en el momento en el que se convierte en alguien a quien no queremos perder jamás tiene la facilidad de hacernos daño o de hacernos felices incluso con una sola palabra. Por esto siempre debemos tener mucho cuidado en quien confiamos, en a quien le damos esa facilidad, ya que, aunque puede hacernos muy felices, si esa persona se lo propone también puede hacernos muchísimo daño, un daño que ya nunca olvidaremos y que quedará grabado para siempre en nuestros corazones. Como la tinta del tatuaje. Hay que ser cauto, estudiar bien a las personas antes de abrirles nuestro corazón, antes de dejar que nos conozcan como realmente somos, nuestros miedos, temores, fobias...todas esas cosas que son las que nos hacen totalmente vulnerables para quien las sabe. Usando henna al principio para ver cómo encajan en nuestras vidas.Siempre he querido tener un tatuaje en la muñeca... por razones de trabajo y personales aún no me he decidido a hacérmelo. Quizás, por miedo a lo que perdura y no tiene la fugacidad que tiene todo en mi vida. Imagino, que sigo probando con la henna en todos los aspectos y que no me atrevo a dar un paso al frente y buscar lo definitivo e imborrable.
Esas marcas, las del alma, las que nunca se borran, son las que asustan. Yo aún sigo sin ser valiente para tatuarme para siempre, pero ya he empezado haciendo una marca con rotulador permanente que me convence mucho...




































