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martes, 14 de febrero de 2012

Thanks for making me sooo happy!

Odiamos reconocerlo, pero no siempre estamos felices. Más que nada, somos seres humanos y todos tenemos nuestros días buenos y malos. Hoy mi semana había empezado de un modo terrible, pero a las 9.00 ya estaba sonriendo. Gracias a mis alumnos/as y a quien ha compartido un super café "reanimador" a las 10.00. 
Últimamente, tengo un pequeño truco para sentirme mejor cuando las cosas no van bien: hacer a la gente feliz. Podría entender que lo consideraseis egoísta, pero al final otra persona consigue algo y yo me siento mejor, así que todos salimos ganando.

No tiene que ser algo realmente impresionante. Sería genial llevar a tu mejor amiga a un viaje de ensueño o regalarle un coche, pero eso no es necesario para hacerla feliz. En realidad la clave está en los pequeños detalles. En una pulsera, una moneda, una marca, un gesto o un post-it.  Creo que son estos los que mueven el mundo, quizá las cosas grandes llaman más la atención, pero son las pequeñas las que hacen la diferencia. 
Así que mi plan para sentirme mejor tiene tres partes: hacer una cosa para hacerse feliz a uno mismo, hacer otra cosa para hacer feliz a alguien que conozcas y hacer otra cosa para hacer feliz a un desconocido. Quizá parece que están ordenados de más a menos fácil. Pero, no es raro que sea justo al revés.
Sé que parece una tontería o la típica cosa sacada de un manual de autoayuda, pero a mí me suele funcionar.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Momentos inolvidables

Hay momentos que no tienen explicación, esos momentos que se quedan dentro de uno y que permanecen en el recuerdo. Una simple mirada entre iguales, el simple cruce en una carretera o esos cinco minutos que te regalan vida. Esos momentos dicen mucho.
Esos instantes los guardamos celosamente dentro de nosotros.Y los revivimos cuando los necesitamos. En esos momentos de soledad, de quietud dentro de nosotros, o simplemente cuando deseas tener un recuerdo agradable, volvemos sobre ellos. ¿Quién no ha recordado un abrazo o un momento triste?
Hay momentos que se quedan grabados a fuego en nuestro interior. No siempre son recuerdos buenos. Hay muchos momentos que nos gustaría borrar, pero que desgraciadamente son inolvidables también.  Podemos pasar por momentos duros, pero la fuerza del cariño, de nuestra ternura de seres humanos, sobrepasan cualquier mal momento vivido. Si nos paramos a pensar, es en esos momentos de debilidad y tristeza cuando el cariño toma su forma más definida. Cuando los abrazos y los gestos se suceden y no podemos evitar ser más "personas" que nunca.  Yo también he tenido que pasar por esos momentos. No se porqué anoche comencé a recordarlos. Es bueno recordar ese sentimiento y no sentir ganas de llorar sino de seguir adelante y sentirte reconfortado. 
Y es en esos momentos, cuando deseas estar a su lado, cuando regresa a ti cada instante, cada mirada, cada gesto, cada beso, cada caricia vivida cuando te das cuenta de que es bueno recordar.
Hay instantes, segundos y milésimas dignos de ser recordados. ¿Cuánto dura un abrazo? ¿Y una sonrisa? Son esos los que cuentan. Los que nos hacen seguir adelante, nos regalan energía, nos liberan de la tensión o nos hacen no ser capaces de manejar lo que sentimos. Los instantes que nos "descolocan" son los que dejan huella.
Por esos instantes... para que perduren en la memoria...

"Sometimes, it's not the person you miss. It's the feeling you had when you were with them"

lunes, 30 de enero de 2012

Zapatillas...

Esta semana me han regalado algo extraño y diferente. Una zapatilla! Es amarilla, pequeñita y sirve de llavero. Yo también me pregunto para qué queremos una zapatilla si no sirve para caminar; pues bien, esta zapatilla tiene mucho sentido.

Esta pequeña zapatilla Converse amarilla tiene muchos significados. En primer lugar, me recuerda que es sólo una, lo cual significa que para salir corriendo necesitas dos porque sino te harías muchísimo daño si lo hicieras descalzo... Así pues, sólo me han dado una, para que me quede donde estoy y no empiece a huir como acostumbraba hasta hace poco tiempo.
Además, esta zapatilla representa la sencillez. Lo atractivo de lo cotidiano. Y es que, unas converse amarillas, no son glamurosas ni algo que te pones para una ocasión especial. Son para todos los días. Esta pequeña zapatilla es el símbolo de lo común, lo familiar, lo cotidiano y de esas pequeñas cosas que están ahí a diario y que sabes que allí continuarán. Esa zapatilla es como alguna de las personas que están a mi lado. Los ves y no les prestas atención (o toda la que se merecen) pero siempre están ahí, al pie del cañón, día tras día, resistiendo el calor, la lluvia y la nieve sin romperse y luciendo espléndidos cada día. 

Por último, esa zapatilla es un reto, un desafío. El reto es bien sencillo: me confieso una persona muy supersticiosa. Tras mi pasado en Escocia y mis relaciones con los nativos de allí, le he cogido "manía" a ciertas cosas como los martes y 13, pasar por debajo de andamios y escaleras; y, por supuesto, vestir de amarillo. Nunca llevo nada amarillo ni tampoco ningún complemento. Esta zapatilla es la única cosa amarilla que hay en mi set de complementos diarios. Y es que el reto no está tanto en el color ni en la superstición que conlleva sino en lo que representa. 
Los supersticiosos huimos de los pequeños peligros que la tradición marca, por si acaso. Nos ponemos nuestras zapatillas y no nos acercamos a nada que nos pueda hacer daño. Así mismo, los desconfiados nos enfundamos con frecuencia en nuestras zapatillas y nos alejamos, y huimos, cada vez que tenemos que regalar o prestar confianza. De este modo, no dejamos que nuestra burbuja protectora tenga ningún agujero ni salimos al exterior. Si ya vemos que alguien va a entrar dentro de ella, nos atamos los cordones y a correr!:) Ahora mismo, estoy mirando mis llaves, anudadas por un eslabón grande con una zapatilla enorme amarilla. Ahí va a estar, nada ni nadie va a hacer que cambie de lugar porque yo ya he decidido que me quedo donde estoy y que no voy a correr descalza.

sábado, 28 de enero de 2012

Globos de helio

De pequeña me encantaban los globos de helio. Recuerdo que cada vez que era Semana Santa le suplicaba a mis padres y a mis abuelos para que me compraran uno. 
Aún recuerdo, un Viernes Santo, en el que esperaba con toda mi familia que pasara la procesión y que yo,una canija de 5 años, estaba en el carrito siguiendo esos globos de colores centelleantes con la mirada atenta al cielo.
Creo que mi abuelo se percató de la ilusión que me hacía y como siempre, generoso al máximo, me compró un globo. Era increíble. Plateado, con la imagen de un pony coloreado de arco iris y con los ojos morados. Me lo ató en la muñeca y empecé a jugar con él, pero al cabo de un rato se me escapó. 
Me sentí muy triste. Había perdido lo que más quería... Comencé a llorar y... era muy pequeña pero recuerdo cómo la tristeza me invadía y no podía contener las lágrimas.
A partir de ese momento, nunca más pedí que me compraran un globo. Imagino que me daba miedo que se volviera a escapar y lo pasara tan mal.
Con la gente; me pasa igual que con los globos de helio. Me da miedo que me vean cómo soy, se asusten y se escapen. Por eso, evito tenerlos o que me tengan.  Pero esa no es la solución. Si no queremos que nada se nos escape y nos ponga tristes, no tenemos porqué evitar tenerlos sino buscar la forma de hacer el nudo tan fuerte, con tanta maña, ponerle esfuerzo, cariño y entrega y conseguir que se vuelva un nudo para siempre. De esos que nunca se desatan y duran para toda la vida.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Compras Navideñas

He dedicado la mitad de la mañana a hacer algunas compras navideñas. No he comprado mucho y es que, cada año, es más difícil acertar.
Me declaro abiertamente enemiga del "ticket regalo" y de la "tarjeta regalo". Creo que despersonalizan y quitan la magia al arte de regalar. Lo "bonito" y "trabajoso" de hacer regalos es pensar en esa persona, buscar lo que le gusta,ser capaz de recordar sus hobbies y ponerte "in his/her shoes" para conseguir regalar algo que produzca ilusión. Regalar una tarjeta con 50€ en ropa en una tienda en concreto sólo te quita un peso de encima pero no tiene nada de dificultad ni busca "hacer ilusión" a nadie.
Este año, he intentado sorprender bastante, veremos a ver si lo consigo. Por ahora, me estoy "rompiendo la cabeza" pensando en dos regalos para dos de mis amigos. Y es que es dificilísimo regalar a quien tiene de todo; de todos modos, voy a seguir intentándolo. 
Yo este año no le he escrito la carta a los reyes. Ha sido un acto de rebeldía y es que siempre se lo pongo fácil a todo el mundo :) . Realmente, no he tenido mucho tiempo de pensar en lo que quiero. Aunque, pensándolo bien, hay un par de cosas, que no se compran con dinero que me gustaría pedir. Una es la ilusión, ya que es muy necesaria para afrontar el día a día y disfrutar de la vida con los que nos rodean. La segunda, es alegría, no para mí, sino para todos los que están cerca; porque muchas veces, es muy necesaria.
Por último, quiero pedir salud, y eso si que no es para mí. Salud para todos, los que están cerca y los que están lejos. En especial, para aquellos, que no lo están pasando bien ahora mismo y mucha ilusión y alegría para sus familias, que realmente la necesitan.