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sábado, 22 de noviembre de 2014

10 hábitos que te roban felicidad

1. Concentrarte en la vida de otros y no en la tuya.

No te conformes con la las historias de éxito de otros y como las cosas se han dado para ellos, olvidando las tuyas. Tienes todo lo que necesitas para convertirte en todo lo que eres capaz de ser. Los cambios más asombrosos ocurren cuando decides tomar el control. Esto significa “consumir menos, crear más”. Significa negarse a dejar que otros piensen, hablen y decidan por ti. Significa aprender a respetar y hacer uso de tus propias ideas para vivir tu vida.


Mantén tus mejores deseos y tus metas más grandes cerca de tu corazón y dedícales tiempo cada día. Si verdaderamente te ocupas de las cosas que haces y trabajas diligentemente en ellas, no habrá casi nada que no puedas lograr.

2. Esperar por el momento perfecto.


No caigas en el mito del momento perfecto. Los momentos no son perfectos, Son lo que tu quieres que sean. Mucha gente espera a que los astros se alineen para hacer lo que tienen que hacer. El momento perfecto, la oportunidad precisa…etc. ¡Despierta! Estos estados de perfección son mitos. NO EXISTEN.

Tu habilidad de crecer a tu máximo potencial está directamente relacionada a tu voluntad de actuar ante la imperfección. Serás exitoso si en vez de buscar el momento perfecto, aprendes a ver y a usar las adversidades de la vida a tu favor.

3. Trabajar sólo por la paga.

Trabajar sin interés es agobiante. Incluso si eres apasionado en lo que se refiere a tu trabajo, debes estar, al menos, interesado en ello. Cuando creas un estilo de vida en el cual tu trabajo es algo con lo que batallas diariamente para pagar tus cuentas. Terminarás desperdiciando toda tu vida queriendo que fuera como la de alguien más.

Piensa acerca de eso. Esta es tu vida; tu trabajo ocupa un gran porcentaje de ella. No se trata del dinero; se trata de ti. Ignora especialmente cuando la gente dice: “No dejes que tu trabajo te defina”. Medítalo y revierte este mensaje de la siguiente manera: “Haré el trabajo que me define”.

El interés en tu trabajo mejora la calidad de tu rendimiento y suma felicidad a tu mente. No lo limites todo a un cheque.

4. Albergar sentimientos de odio.

Como Martin Luther King Jr. dijo: “La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, solo la luz puede
hacerlo. El odio no puede expulsar al odio; sólo el amor puede hacerlo” Cuando guardamos sentimientos de odio, eventualmente se pierde lo mejor de nosotros. Toma el control de nosotros, y en un punto nos olvidamos el motivo del odio y a quién va dirigido este odio. Luego, naturalmente, esos sentimientos de odio se vuelven contra nosotros mismos.

Todo y todos a quienes odias ocupan un espacio permanente en tu cabeza y corazón. Así es que, si quieres eliminar algo o a alguien de tu mente, no odies. En vez de eso, desconéctate, sigue adelante y no mires atrás.

5. Aferrarse a los miedos y preocupaciones.

Algún día cuando mires hacia atrás, te darás cuenta que prácticamente ninguna de tus preocupaciones
y ansiedades llegaron a buen termino. Por lo tanto es mejor darse cuenta de eso ahora.

Cuando analizas un par de años atrás, ¿Cuántas oportunidades de felicidad desperdiciaste por la preocupación o la negatividad? Aunque no hay nada que puedas hacer para remediar lo pasado, hay muchas cosas que puedes hacer por las oportunidades futuras.

6. Fijarse demasiado en las dificultades.

Un mal día es sólo un mal día. Los tiempos de adversidad inevitablemente afectarán las condiciones en las que vives y trabajas; sin embargo, no permitas que afecten quien eres y en que estás enfocado.

Todos los días tiene nuevas lecciones y nuevas posibilidades. Siempre hay una manera de dar un paso adelante en el camino que escogiste. Hay sucesos que pueden ser terribles e inevitables, pero siempre tienes una opción.

7. Buscar constantemente alegría momentánea.

Hay dos variaciones de la alegría en la vida. La pasajera y la que perdura. La del tipo pasajera se
fundamenta en instantes de bienestar material, mientras que la duradera se logra con el crecimiento gradual de la mente. De buenas a primeras resulta difícil distinguir la una de la otra, pero con el tiempo se hace obvio que la última es superior.

La felicidad duradera se sostiene a través de los altos y bajos de la vida, a través de ellos tu mente se mantiene confiada y en paz. Por otro lado, cuando las variaciones de la vida te afectan demasiado, ni el más elaborado confort físico te dará felicidad por mucho tiempo.

8. Tratar de lograr grandes cambios de una sola vez.

Si quieres lograr un cambio en el mundo, comienza tu entorno más cercano. Hacer una gran
diferencia de una vez, es prácticamente imposible, y el proceso de intentarlo es extremadamente estresante. En cambio, lograr una diferencia en un par de vidas, es absolutamente posible e incluso fácil. Solo debes concentrarte en una persona a la vez y comienza con los más cercanos.

Si quieres hacer cambiar de opinión o de humor a alguien, a veces, como primer paso tienes que realizar ese cambio en la gente que rodea a esa persona. Por ejemplo, si haces a una persona reír, su risa podría hacer reír a otros.

9. Aferrarte a alguien que te hace daño.

A veces tienes que alejarte de ciertas personas, no porque no te interesen, sino porque a ellos no les interesas. Cuando alguien te hace daño una y otra vez, acepta el hecho de que no se preocupa por ti. No es algo fácil de asumir, pero debes hacerlo. No desperdicies otro segundo de tu tiempo tratando de impresionarlos o probarles algo.

10. Darle demasiada importancia al atractivo físico.

Enamorarte locamente de alguien simplemente por su aspecto físico es como elegir tu comida favorita basada en el color en vez del sabor. No tiene sentido. Son esas características innatas, invisibles e incalculables que crean una atracción duradera.


“Las cosas que no se dicen, suelen ser las más importantes. Pero, ¿acaso no es siempre así?”

“Las cosas que no se dicen, suelen ser las más importantes. Pero, ¿acaso no es siempre así?” Cosas que nunca te dije, Isabel Coixet.


Sin duda, se nos quedan muchas cosas en el tintero. Siempre creemos que habrá un momento oportuno para poder decirlas.
El problema es cuando los momentos se agotan y no lo hemos dicho; entonces, somos conscientes de que todo se ha terminado y no hay vuelta atrás.
Nadie que me conozca bien afirmaría que suelo hablar de mis sentimientos. Me cuesta y me incomoda. Pero suelo demostrar el agradecimiento con un sonrisa, el perdón con un abrazo o el apoyo con una mirada. Pero me cuesta. Me cuesta decirle a alguien que le quiero, que es un buen amigo/a, que lo necesito o, simplemente, que me encanta tenerle cerca. 

Han sido ya algunas las personas que han entrado y salido de mi vida en los últimos años. Por distintos motivos, las separaciones han sido a veces obligadas (sin mi consentimiento), otras voluntarias y, en alguna ocasión, violenta. Todos esos momentos, van haciendo de tu corazón un pequeño buscaminas, donde cada vez, te van quedado menos "caritas felices" y todo está a punto de estallar.

Nunca me ha importado rebajar y tampoco pedir perdón. Últimamente, me ha disparado a bocajarro al corazón con la intención de destrozarlo y, aun así, he perdonado y olvidado. 
Esas personas, cuya compasión y capacidad de perdón ha brillado por su ausencia, tienen el asombroso poder de aparecer siempre de nuevo en tu vida con el cargador lleno de balas sembrando el miedo. Aún así, las he perdonado. Una y otra vez. Anteponiendo esas personas a mis intereses y los de mi entorno. Pero las he perdonado. 
¿por qué? Porque sentía que les debía algo. Que me quedaba algo más por decirles. Probablemente, nunca les dije aquellas cosas que suelen ser más importantes. Supuse que lo sabía.
Pues bien, ahí llevas, donde quiera que estés aunque bien se, que esto nunca lo leerás.
Te quise mucho y bien. Con el cariño que se le tiene a un hermano. Como si fueras parte de mi familia. 
Te quise con toda el alma y batallé por ti donde hizo falta. El tiempo demostró que la batalla la había
perdido antes de empezar, porque tú no querías que te ayudara.
Te dediqué mi tiempo. Te regalé mis amigos y mis sonrisas. Compartí contigo todo lo que me hacía feliz para que fueras parte de ello. En aquel momento, pensaba que te merecías ser esa parte clave de mi vida.
Y a cambio, tú hiciste lo mismo. No hay reproches. ¿para qué? No serviría de nada. Ahora solo me queda un buen recuerdo. Sólo me queda pensar que yo vi algo. Que no pude estar tan equivocada y creer en alguien que podría actuar así después. 
El tiempo, los ataques, las reacciones  han demostrado que la gente cambia. Normalmente, a peor. Pero aún así, yo me quedo con la esencia. Esa esencia que hizo que todo en mi vida cambiara.
Esa esencia que venía en frasco pequeño y merecía la pena, esa que me arrancaba la sonrisa siempre.
Bueno, pues todo ha terminado. Quédate tú, igual que yo con la esencia. Creo que es mejor guardar eso, que desprestigiarlo por todo lo demás.
Yo me quedo con eso. Ya lo he dicho. Será que no es ya lo más importante.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Love is blind...

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura como siempre tan loca, les propuso: ¿vamos a jugar a las escondidas?
La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad sin poder contenerse preguntó: "a las escondidas ... y ¿eso cómo es?"
"Es un juego - explicó la locura - en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego".
El entusiasmo bailó entusiasmado, secundado por la euforia, la alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La verdad prefirió no esconderse. ¿Para que? Si al final siempre la hallaban. Y la soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que la molestaba era que la idea no hubiera sido de ella) y la cobardía prefirió no arriesgarse.
Uno, dos, tres ... Comenzó a contar la locura. La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre tan perezosa, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto.
La generosidad casi no alcanza a esconderse. Cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Que si un lago cristalino? Ideal para la belleza. ¿Que si una rendija de un árbol? Perfecto para la timidez. ¿Que si el vuelo de una mariposa? Lo mejor para la voluptuosidad. ¿Que si una ráfaga de viento? Magnífico para la libertad .... Así terminó por acurrucarse en un rayito de sol.
El egoísmo en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio: airado, cómodo, pero solo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris) y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido ... se me olvidó donde se escondió el olvido.. pero eso no es lo más importante.
Cuando la locura contaba 999.999 el amor aun no había encontrado sitio para esconderse, pues todo lo encontraba ocupado ... Hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón contó la locura y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la pereza, a sólo tres pasos detrás de una piedra. Después escuchó a la fe hablando con Dios en el cielo con convicción, y la pasión y el deseo los sintió en el vibrar de los volcanes.
En un descuido encontró a la envidia y claro pudo deducir donde estaba el triunfo.
Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo: el solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la belleza. Con la duda, resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca, sin decidir aun de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos, al talento entre la hierba fresca, a la angustia en una oscura cueva, a la mentira detrás del arcoiris (mentira , si estaba en el fondo del mar) y hasta al olvido que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.
Pero sólo el amor no aparecía en ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyito del planeta, en cada cima de las montañas y cuando estaba al darse por vencida, divisó un rosal y pensó: el amor como siempre tan cursi, seguro se escondió entre las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover unas ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó.
Las espinas habían herido en los ojos al amor. la locura no sabía que hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó en la tierra a las escondidas, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Menos mal...

Hoy estuve,pero no estuve
se durmieron todas mis ganas
tanta lluvia en mi
tan cansado en medio de esta encrucijada
voy buscando,de nuevo tropecé
quedándome sin fe,sin salida a lo que siento
y quise estallar
pa' olvidarme de la parte que no entiendo


Menos mal que por momentos
en esta amnesia de vida
menos mal que aparecías
con el sonido de tu risa
menos mal que me abrazabas
para luego yo besarte
menos mal que estás en mi.



Menos mal que esta tu puerto
tu puerto para descansar
menos mal que tu me salvas
si me toca naufragar
menos mal que me besabas
para luego yo entregarme
menos mal que estas en mi
menos mal que me encontraste

Hoy estuve,sin fuerzas pa' seguir
pequeño me sentí
sin agacharme siquiera
tan perdido que mis preguntas no encuentraban las respuestas
Menos mal que por momentos
en esta amnesia de vida
menos mal que aparecías
con el sonido de tu risa
menos mal que me abrazabas
para luego yo besarte
menos mal que estas en mi.


Menos mal que esta tu puerto
tu puerto para descansar
menos mal que tu me salvas
si me toca naufragar
menos mal que me besabas
para luego yo entregarme
menos mal que estas en mi
menos mal que me encontraste


Si estas conmigo aunque esté roto
me siento vivo!
me siento vivo...

Menos mal. Menos mal que llegaste a mi vida. Porque ahora, cuando más duro se está haciendo. Cuando las cicatrices han dolido tanto y cuando aún escuecen sigues estando tu, cogiendo ese agua salada de tu puerto, que cura heridas, que abraza y arropa.

Menos mal, que no me echas cuenta cuando no toca. Menos mal, que no huyes por cada idiotez que expelo sin pensar. Menos mal, que la amistad a veces arrasa al amor, que llegas a mí como mi alma gemela sin pararte en caricias que no consuelan.

Menos mal, que has llegado, que estás para quedarte. Menos mal, porque ya sabes que sin ti, no soy.

jueves, 16 de agosto de 2012

A shoulder to cry on...

Voy a ser tu hombro cuando quieras llorar...
Voy a ser de ti para cuando quieras amar...
Voy a entregarte mis labios para cuando quieras besar...
Voy a darte mi voz para cuando quieras gritar...
Voy a darte mis abrazos para cuando quieras sentir amor de verdad...
Voy a darte mi corazón por si te quieres resguardar...
Voy a darte mi sonrisa para cuando la quieras observar...
Voy a darte mis ojos para que sepas que no existe más nadie a quien quiero mirar...
Voy a darte mi amor para que si me dejas pueda intentar darte más felicidad...

Y todo esto, porque no es que yo no sepa vivir sin ti, sino porque yo dejé de vivir por mí para vivir contigo...

viernes, 30 de marzo de 2012

Nunca he llegado a entender mi pasión por los atardeceres. Siempre que puedo los fotografío o me paro donde esté para admirarlos. Tampoco se cuándo empezó a interesarme poderlos contemplar. Los atardeceres  tienen un encanto especial....... La luz crepuscular adquiere matices mágicos, puedes observar colores que nunca habías visto antes y adivinar formas que se van moldeando en el cielo mientras miras, quieta, impávida, sin pestañear ni una vez al horizonte.
Observar los atardeceres, por ejemplo en Úbeda, es algo que llevo años haciendo. Cuando tenía más tiempo libre me gustaba detenerme en los miradores y contemplar el paisaje y las luces cálidas. Me encantan los atardeceres en el mar, sentarme en la arena y quedarme en silencio sólo observando.
Es en ese momento, en el que más me paro a reflexionar. Lo se, soy poco reflexiva y demasiado impulsiva, pero tampoco puedo regalarme tiempo para pararme a ver las consecuencias de lo que hago. Últimamente, estoy parándome a ver atardecer con más frecuencia. Salgo a caminar y me detengo en mi mente. Paro tantísimos pensamientos que convergen a la vez y dejo la mente en blanco. Cuando eso pasa, hay un sentimiento que viene a ella y es la felicidad. No se cómo, ni dónde, ni porqué sucede pero no puedo dejar de sonreir en esos instantes de paz. 
Hace dos días soñé con un atardecer, posiblemente con ese atardecer que pensé que no llegaría, que iba a ser imposible. Pero es que cada día lo veo más cerca y eso, implica, que voy a estar muy feliz, al menos por unos instantes.

domingo, 19 de febrero de 2012

Otoño, Octubre

Otoño, octubre sin sol,
hotel impaciente en mi habitación,
no esperes me digo, espera por Dios aligera el paso que nunca llego.

Me olvido te busco y un adiós me encuentro,
escuho tus pasos porque los invento,
creí que creyendo pudría pasar,
pasó si que es cierto, pero sin pasar...
Ah.. Ah...

Y tengo tus pasos perdidos,
la cama revuelta por escalofrios.
La luna no brilla, ingresa en urgencias,
la calle el ruido, no alivia esta pena.
Me quedo lo tuyo y lo mio, me guardo las noches donde nos quisimos.
Se queda en el aire lo que imagine,
te dejo este intento esta última vez.
Oh....

Teléfono mudo, puedes alumbrar,
la triste esperanza de esta oscuridad, alerta constante ya te puedes ir,
que quiero engañarme besarla y dormir.

Mañana de nuevo tendré que empezar,
te echaré de menos sin mirar atrás,
cobarde o valiente ahora que más dá,
no tuvimos suerte, otra vez será...

Y tengo tus pasos perdidos,
la cama revuelta por escalofrios.
La luna no brilla, ingresa en urgencias,
la calle el ruido, no alivia esta pena.
Me quedo lo tuyo y lo mio, me guardo las noches donde nos quisimos.
Se queda en el aire lo que imagine,
te dejo este intento esta última vez.

Y tengo tus pasos perdidos....

sábado, 18 de febrero de 2012

La distancia...

Hay algo en este mundo,lo peor que puede haber y que te hace daño...la distancia. ¿Por qué tiene que existir la distancia? Por votar,yo voto por que la distancia no exista. Por elegir,yo elijo no separarnos.
Seamos creativos,imaginarios,motivados...aunque sea por un mínimo instante,¿porque no puede existir el transportador? Si tu estás en Londres, y yo en Madrid por ejemplo, ¿porqué no podemos compartir sonrisas? Todos seríamos más felices, estaríamos más contentos...
Tal vez no tengamos el abrazo, no tengamos la mirada. Tal vez no podremos adueñarnos de una sonrisa, o de un guiño.  Quizás hoy, aunque tanto la necesite, no oiga tu risa. Pues puede que nos separen miles de kilómetros, ríos, mares. Pero hay algo que nadie nos podrá robar, ni siquiera la distancia. Porque hay algo que se siente, se trata de la certeza de tu existencia. Se trata de saber cómo eres, que siempre estarás a mi lado, aunque no me puedas ver. Siempre seguiré siendo capaz de leerte el pensamiento...
Porque la amistad está en cada latido, en cada palabra de aliento.Y es que no me queda más que agradecerte, por cada consuelo, por cada sonrisa que me permites. Agradecerte por tu existencia. A pesar de la lejanía. La amistad es vida, y últimamente estoy llena de vida.
Pero, por mucho que nos hagamos ilusiones, eso no va a pasar, el transportador no existe así que..tengo una nueva y mejor teoría...¿sabes como podemos estar juntos? Tengo una idea:
1.Pon el brazo derecho en tu hombro izquierdo,a continuación haz lo mismo con el otro brazo pero ahora poniéndolo en el hombro derecho,y aprieta muy fuerte,como nunca. Ahí tienes un abrazo enorme, elimínalo de la lista de todos los abrazos que aún te debo... :)



La Amistad, vuela sin alas, abraza aún en la distancia y protege mejor que el escudo .

viernes, 17 de febrero de 2012

Decir...

¿Qué cosas me gustaría haber dicho?
Ufff, muchas, una a veces no sabe si decir las cosas o callarlas…temiendo equivocarme, no saber decirlas o no encontrar el momento ni las palabras adecuadas. “Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento”, decía Voltaire.
Con los años y la experiencia una aprende a expresar lo que siente con gestos y con palabras, y es bonito, porque opino que los sentimientos hay que expresarlos, decirlos…que si no se dicen … parece como si fuesen sólo humo.
Cuando quiero a alguien, necesito decírselo, decirle “te quiero” , entonces el sentimiento parece que se hace más real al compartirlo. Decir un “te quiero” a la persona por la que tienes ese sentimiento es la máxima expresión de complicidad con ella.
Decir un “perdóname” o un “lo siento” cuando es necesario… me parece que es uno de los gestos más honestos que existen. Muchas veces una se debe tragar el orgullo y pedir disculpas a esa persona a la que hemos hecho daño, seguramente sin maldad. Hace años, me costaba horrores hacerlo y recuerdo la vergüenza que pasaba, ahora, imagino que por todas las veces que me equivoco, un "lo siento" es parte de mi vocabulario diario.
Con los años he aprendido el valor de las palabras y lo importante que es saber decirlas, encontrar el momento y las expresiones adecuadas. También he aprendido que hay mucho que callé, muchas personas a quienes pocas veces les dije lo que las quería y cada día me arrepiento más de no haber sido valiente.
Así mismo, como importantes son las palabras, también lo es el “silencio”. Encontrar el equilibrio entre lo que decir y lo que callar … Todo eso forma parte del mismo juego. Como decía Paulo Cohelo “Existe un lenguaje que va más allá de las palabras.” Y es, en ese silencio, donde las miradas y las sonrisas juegan a ser amigas y a expresar aún más que cualquier fonema.
No hace falta decir todo lo que una piensa a borbotones, sin más… ¿para qué? (La palabra una vez hablada, vuela y no regresa). Por supuesto hay cosas que una siempre se guarda sólo para sí, forma parte de nuestro “rinconcito” particular. Cosas que no queremos decir ni compartir con nadie… Y es justo que sea así, porque posiblemente no encontremos palabras con las que expresarlas o bien simplemente son nuestras solamente y así queremos que sigan siendo. Mi "rinconcito" cada día es más pequeño y tiene pocos secretos. Había una ventana pequeña para entrar en él y se han colado por sorpresa para abrir la caja fuerte de los secretos.