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martes, 3 de julio de 2012

731...



 - We only part to meet again -

Han pasado 731 días desde que no he vuelto a ver una clave de sol dibujada en ningún sitio. La última vez que la vi, era Jueves Santo y tu lucías tu tatuaje nuevo (un capricho con el que habías soñado años).
En estos 731 días, casi todo ha cambiado. Sigo en Úbeda, con todo ese stress del que te reías a menudo... Y ahora también trabajo en la universidad, en esa misma donde compartimos tostadas, césped y risas más de una vez. Y se que te sientes feliz por ello, porque eras de las pocas que sabía que ese era mi sueño.

Ahora, todo es diferente. Serán los años, que soy más sensata, o que ya no tengo la rabia que tenía. Puede que más de 700 noches hayan sido capaces de apaciguar mi enfado con el mundo por permitir que te alejaras de todos. Después de más de un año, he conseguido entrar al Capriccio... pero aún no me he sentado en nuestra mesa... Es demasiado pedir. Ahora soy capaz de pasar por tu calle a veces, pero sin mirar a tu ventana, esa ventana de tu cuarto donde me ayudaste a hacer trabajos que iban de música de la que no tenía ni idea! Ese cuarto donde tenías cientos de fotos con todos tus amigos. Tus amigos...las miles de personas que conocías... que cada vez que salíamos siempre nos hacían repetir "Ya se ha parado de nuevo!". Y es que era normal, si a nadie le escondiste una sonrisa... si nunca te enfadaste con nadie... y mira que hubo motivos!
Han pasado 731 días, en los que no he escuchado un oboe que "suene a pato" o en los que no te he visto ir agobiada de ensayo a ensayo.
Ah! Y tengo montada una estantería en casa, con todos los peluches que me regalaste! Mira que sabías que me gustaban!:) Y plastifiqué esa pulsera amarilla y morada... si esa! La de cuando aún íbamos al Insti y nos regañaban por mandarnos notitas en clase.
Después de este tiempo, creo que haya "un cielo" o algo parecido, tú ya me entiendes, un lugar donde estarás mejor y conocerás a mi abuelo, se fue un poquito antes que tú, pero seguro que te saludó cuando llegaste. Desde allí habrás podido ver cuanto hemos llorado (y todavía, a veces, ahora), pero no quiero que te preocupes por eso, por nosotros. Ya estamos mejor, ya lo aceptamos, seguimos adelante, viviendo sin ti aquí, pero a la vez contigo, eso sólo es egoísmo, lloramos porque te queremos aquí, con nosotros, sin pensar mucho en ti, ya entiendes lo que quiero decir.
Y yo ya no estoy tan enfadada, ni rencorosa con el mundo. A veces, hay días que todavía pienso: aún el tiempo puede volver atrás o todavía estoy a tiempo de despertar, de habérmelo currado como merecías, de haber derrochado llamadas, pero sé que eso no va a pasar. Al principio me aterrorizaba que pasara el tiempo porque cuanto más tiempo pasaba más real se hacía y menos vuelta atrás tenía. He tardado más de 700 momentos, en darme cuenta de que no estás aquí conmigo para que pueda abrazarte, pero siempre me acompañas adonde yo vaya. Nunca sales de mi corazón y que te siento muchas veces, sujetándome cuando no puedo, sonriéndome entre las nubes, o tarareando "El último Mohicano" cada Jueves Santo cuando tu "Rescate" sale de Santa María. Y sé que me sostienes, cuando no aguanto las lágrimas cada Viernes de Pasión, mientras veo la Ceremonia de la Expiración y siento que suena tu lira desde el cielo. Esa que tanto he fotografiado para etiquetarte luego.
Dicen los filósofos, que "la voz de la persona amiga es la nota más suave en la orquesta de la vida". Y tu de orquestas, entendías y mucho. Y es que aún puedo escuchar tu voz, tus dedos acompañando el compás de cualquier ritmo, la armonía de tus sentidos, la melodía de tu amistad, el arpegio de tu corazón, la cadencia de tu humildad. Aún, después de dos años, siento cómo fraseas palabras amigas al contrapunto.

Gracias amiga, por habernos hechos mejores personas, por haber compartido tu vida con los demás, por ser ese lápiz que aunque se le saca punta aún le queda algo más escribir.
No dejes que se apague tu recuerdo. Que sigas así de viva en nuestra memoria... y si ves que por un segundo se desvanece, envíanos señales al son de pentagramas con tempo allegro, adaggio, crescendo, piano, pianísimo...

Te echo de menos....

domingo, 24 de junio de 2012

Pingüinos en la cama



Decir que "hay pingüinos en la cama" es una forma muy literaria de dar a entender que algo se rompió en una relación. Es una manera de retratar una situación que sufren muchas parejas tarde o temprano. Encontrarte un"pingüino en la cama" no es fácil, pero a veces es el punto de inflexión necesario que terminará desembocando en una reconciliación o en una ruptura definitiva.



Tal y como dice Ricardo Arjona, en su tema titulado con esta peculiar frase,-"Pingüinos en la cama"- hay momentos en los que las relaciones, especialmente las de parejas, se hacen insostenibles por el frío gélido que se instala entre los implicados. Es entonces cuando llega el distanciamiento, el cinismo, los reproches, el orgullo y sobre todo es el momento en el que se cava un surco donde se entierra la ilusión. Al principio, esos pingüinos entran en los dormitorios de puntillas, sin apenas hacer ruido mientras la vida pasa sin más sobresaltos. Sin embargo, un día nos levantamos y nos damos cuenta que tenemos toda una colonia de pingüinos como compañeros de alcoba, saltando de iceberg en iceberg. En ese momento, giramos nuestra vista hacia el compañero de viaje y no lo reconocemos; lo peor es darse cuenta que el calor que antes buscábamos en sus besos ha desaparecido, para dar paso a un témpano de hielo que cuartea los labios.




Para algunos ese es el instante en el que se debe de " aclarar el panorama" -en palabras de Arjona- y poner las cartas sobre la mesa en un último intento de derretir el hielo y echar a los entrometidos inquilinos de sus vidas. Para otros en cambio, es tiempo de despedidas, de hacer maletas y embarcar hacia latitudes más cálidas donde otro nuevo amor haga recobrar el rumbo hacia la felicidad. Al fin y al cabo, no es viable, al menos por mucho tiempo, tener pingüinos merodeando en torno a una relación.


Para mí, los pingüinos no existen. Sólo los creamos, los inventamos nosotros, para protegernos de la realidad o escondernos del miedo que a veces, entraña tener una relación complicada. Crisis? Quién dijo crisis? Si te vuelvo a mirar y no puedo dejar de sonreir. Ahora mismo, he subido la calefacción, he abierto las ventanas para que este calor asfixiante inunde mi cuarto y los eche para siempre. Que contra el miedo, ya lucho yo.


martes, 1 de mayo de 2012

Future

Futuro? Ayer me preguntaron qué era lo que significaba "futuro" para mí; no lo dudé, rápidamente supe qué contestar: difícil, incierto, dudoso, imposible, sueño.... 
Hay gente a la que no le importa el futuro; conozco personas que nunca piensan en él. Viven sus vidas en el presente, yo diría que ancladas a éste. Me encantan esas personas, la gente que se arriesga, que se embarca en hazañas imposibles, que luchan por disfrutar en ese presente del que no quieren salir. Hay gente, que por vivir así, se juega su integridad, que no saben pensar en lo que pueda venir, que no les importa. A mí? Me encantaría ser así. Me gustaría poder dejar de pensar en mañana, en lo que tengo que hacer, en las consecuencias de mis decisiones; por el contrario, me gustaría viajar a escondidas, ser feliz con pequeñas cosas, buscar la felicidad en los momentos pequeños y escondidos, me gustaría no quedarme en el más allá y vivir lo que tengo ahora.
Creo que soy algo "miedosa" con el futuro. Me da miedo que no todo sea como se espera o que un "pequeño error de cálculo" me destroce mi plan de vida, algo así como el sueño americano :).
No hace mucho me dijeron "deja de pensar en el futuro y disfruta esto ahora". Estoy en ello. Lo más curioso, es que cada día hablo aún más del futuro y de la eternidad...  Pero estoy aprendiendo a disfrutar de los paseos, del poco tiempo libre, de los viajes, de los kilómetros, de los desayunos al sol en capitales escondidas, de las carcajadas inoportunas, de la comida rápida, de reirme hasta dolerme los huesos, de las fotografías, de las sorpresas, de las alturas, de todo y de nada... de una eternidad así.

domingo, 22 de abril de 2012

Vértigo

Cuando era pequeña, tenía miedo a las alturas. Nunca me montaba en las atracciones si eran muy altas y si podía evitaba en lo posible subir a sitios altos donde no me sintiera segura. 
Imagino que ese miedo nunca se pierde, siempre existe el "pellizco" en el estómago y que aunque nunca perderé el miedo a las alturas, me he acostumbrado a caer.
Posiblemente, ese miedo a las alturas, sea igual que el miedo al amor. Todos tenemos miedo al principio. Es normal asustarse; pero, cuando pasa un tiempo, nos confiamos, nos creemos que nunca vamos a caer y vamos libérandonos de ese sentimiento de temor que existía al principio.
Lo que no llego a entender es el porqué de ese miedo. Supongamos, pues, que el amor no duele. Eso dicen no?. Por ejemplo, el amor de una madre a un hijo, no puede doler. 
Pero claro, una cosa es el amor y otra muy distinta es el enamoramiento, y eso ya es otro cantar. Ahí todo cambia y se vuelve en nuestra contra.
Podría decirse que en realidad una de las causas del miedo al amor es mantenerse alejado del enamoramiento, ese periodo de tiempo en el que perdemos parte de nuestra identidad y en el que nuestro ser amado pasa a ser más importante que nosotros mismos. Cuando estamos a su lado, el cerebro segrega un cocktail embriagador de lo más adictivo y cuando estamos lejos de él sentimos un mono insoportable. Este es solo uno de los muchos daños colaterales que produce el enamoramiento y que hace que ciertas personas huyan del amor como si del coco se tratara.
Después está el miedo a la ruptura. Cuando se llevan unos añitos de experiencia a las espaldas se sabe que es muy probable que la relación de pareja lo sea por un tiempo limitado. El que más y el que menos ya ha vivido una separación en toda regla, con el trastorno que ello supone y no está dispuesto a volver a pasar por ello a la primera de cambio. Por eso preferimos dar la espalda al amor y quedarnos en la seguridad de nuestra independencia. Vale que nadie te da mimos, pero también te evitas un montón de problemas y tu felicidad solo depende de ti y no de ti y tu pareja.
Y luego están los eternos Peter Panes, que rechazan el amor, o la estabilidad amorosa, porque lo ven como sinónimo de "sentar la cabeza" o lo que es lo mismo, dejar de vivir aventuras amorosas emocionantes y empezar a envejecer. Esos sí que tienen vértigo. Las alturas les provocan pánico. A éstos últimos, cuando les llega de verdad y les toca de cerca, todo se les descoloca. No saben si ríen o lloran, hacen cosas raras, cosas de las que ellos mismos se sorprenden. Y superan, en parte, ese vértigo a la altura de poner su corazón en el precipicio más escarpado del mundo.
Siempre he intentado explicarme porqué he querido a algunas personas y luego he sufrido en consonancia. Si pienso porqué te quiero ahora mismo... No lo sé...en realidad no sé por qué te quiero... y ahora pienso en hacer una lista , y mientras pienso en el porqué se me pone una sonrisa en la cara cuando recuerdo que me has hecho reír tantas veces que ya no sé cuantas han sido ni en qué momentos.
Te quiero porque me quieres, ni mucho ni poco ni mejor, sólo a tu manera. Me salvas de los monstruos del asfalto, de los huracanes, apareces para arrancarme la media sonrisa y robarme el beso que a nadie le dí. Porque llegaste en ese preciso instante en el que estaba a punto de saltar, no sé desde donde, pero era un sitio alto, y yo tenía miedo a las alturas.
Te quiero porque contigo al lado, yo conseguía dormir relajada, sin ayuda de nada. Porque incluso soñaba y me despertaba menos. Porque me entregaste la tranquilidad de tu alma y compartiste tu paz conmigo. 

Posiblemente, porque en tu ventana siempre sale el sol y has hecho que en la mía haya estrellas, luna, arcoiris y sol en una sola mañana...hasta que se quite la lluvia!!! Porque, no sé como lo haces, pero aunque quiera enfadarme, siempre acabas matándome tú con tu sonrisa y tu sentido del humor. Porque a ti nada te vence y luchas con demonios cada día, porque de vez en cuando luchas contra los míos, que cada día parecen más grandes y más listos. 
Te quiero, sin más, porque sin ti, todo ésto, sería muy aburrido y nada tendría sentido...

domingo, 4 de marzo de 2012

Ser capaz de...

SOY CAPAZ DE....
  • Sonreir hasta el infinito
  • Regalar abrazos a todos
  • Nunca decir no por no decepcionar
  • Ser yo misma en ciertas situaciones
  • Contar secretos
  • Compartir miradas
  • Adivinar la mente
  • Hacer reir cuando todo pinta mal
  • Estar horas y horas en el pc esperando una respuesta
  • Echar de menos a alguien que está a mi lado
  • Arriesgarme tanto que todo corra peligro
  • Ser impulsiva: hacer y luego pensar.
  • Salir de fiesta teniendo que madrugar al día siguiente
  • Conducir miles de kilómetros en un  mes
  • Viajar por el mundo y no cansarme
  • Leer la mente
  • Esconderme del mundo y ser feliz
  • Buscar una respuesta y no dejar a nadie escapar
  • Guardar secretos para siempre
  • Beber chupitos entre semana hasta reir sin parar
  • Confesarme egoísta por no compartir "ciertas cosas"
  • Jugármela con frecuencia
  • No dejarlo estar
  • Buscar la verdad por encima de todo y arriesgarme a lo que eso significa
  • Hacer locuras con sentido:)
En definitiva, soy capaz de ser yo misma... Y eso no ha sido fácil!

    Único, irrepetible, irreemplazable

    Cada vez que empiezo a dar clase en un grupo nuevo de inglés les dejo que me hagan todas las preguntas personales que quieran sobre mí. Hay dos o tres que se repiten normalmente, pero hay una que me llama mucho la atención: "why are you wearing those bracelets?". Siempre la misma pregunta y es que, creo, que es algo que me caracteriza desde hace años.
    No llevo siempre las mismas pulseras. Dependiendo del año o de los "eventos" que haya tenido van cambiando. Ahora mismo llevo 15 pulseras en mi mano derecha y dos en la izquierda. Y es que cada una de ellas tiene un porqué, un significado único y una persona detrás. Ninguna me la he comprado yo, todas han sido regalos, de aquellos que me conocen bien y que saben que llevaré un trocito de ellos conmigo a diario cuando me regalan una pulsera.
    Ahí va el significado:
    - Una pulsera roja con un candado: un buen regalo de una compañera del cole.
    - Un hilo rojo: regalo de mi hermano.
    - 2 pulseras brasileñas: recuerdo de alguien que ya no está.
    - 2 pulseras de hilo: recuerdo de Barcelona y alguien importante.
    - 1 pulsera de cuentas azul celeste: un regalo de mis alumnas
    - 3 pulseras de oraciones: regalos de mis niños de campamentos
    - Una pulsera que dice "gracias por acompañarme": regalo de mi abuela, que además tiene un significado muy especial con dos personas importantísimas en mi vida.
    - Una pulsera de Heineken verde horrorosa: último souvenir de mi visita  a Amsterdam.
    - Una pulsera azul que dice "siempre que viajo te llevo en mi corazón": un regalo de una persona importantísima al que le tengo un cariño muy especial.
    - Una pulsera trenzada de cuero: uno de los regalos más importantes que me han hecho en mi vida. Es la pulsera de mi lado hippie, la que demuestran que me conocen de verdad. Una pulsera que no se mueve de donde está, pegue o no pegue con la ropa; de ahí no se escapa y "no se suelta".
    - Una pulsera con 3 letras de BFF: es la conexión con algo grande, irrepetible, irreemplazable, insustituible.

    miércoles, 29 de febrero de 2012

    Way out

    La vida se encarga de demostrarnos la belleza de una rosa y la dureza de su espina,lo bonito de el sol y el daño de la tormenta. Esto se debe a que todas las personas han de tener dos caras,dos maneras de ser,dos formas de actuar; por que son capaces de darte un beso y mientras darte un golpe,de decirte te quiero y a traición herirte.
    He pasado 8 días fuera, alejada de España y de los miles de problemas que eso conlleva. Pero no he conseguido liberarme de algunos de ellos. No entiendo cómo los rumores y las miradas pueden hacer tanto daño ni traspasar distancias de tantos kilómetros.
    Siempre me había repetido que no abandonaría. Que dos o tres comentarios malintencionados no me harían huir; pero esta vez ha sido demasiado. Odio que hablen de mi. ¿Por qué tengo que estar en el punto de mira si yo nunca opino de la vida de los demás? 
    Estoy cansada de demostrar que lo que hago es de verdad. Que no hay actuación en mi modo de ser y que con eso no quiero obtener nada a cambio. Nunca he hecho nada a nadie malintencionadamente; y mucho menos a alguien que quiero. No creo que haya ningún argumento válido que de derecho a nadie de acusarme de algo que no soy. Si ni me conocen! No han cruzado más de 10 palabras conmigo y ya creen tener derecho a hablar de mi, de mi vida y de mis actuaciones.  Creo que hay demasiada gente que debería mirarse 5 segundos al espejo, antes de creerse digno de hablar de los demás. Y una vez que hayan hecho eso, y si no se ha roto el espejo, que empiecen a hablar con la verdad.
    Bueno, aún así, me he visto obligada a tomar muchas decisiones en poco tiempo. He tenido que poner todas mis cosas en orden y buscar hacia donde quiero ir. Sólo he tenido que recordar todas las veces que he visto en estos días ese cartel de "Way out" para darme cuenta de lo que está previsto para mí. Se cuando sobro, molesto o "no pego"; y esta vez, creo que hay que seguir las señales hasta llegar a ese cartel para desaparecer lentamente, igual que desaparecen los vagones en las estaciones. Sin mucho ruido, despacio al principio y rápido después; para que nadie les alcance y sea demasiado tarde cuando quieran darse cuenta de que se han ido.
    No es una decisión irrevocable pero sí más que meditada y estudiada. Voy a perder mucho, pero también se que me alegraré al final; porque esto es insoportable en la mayoría de ocasiones y no me veo con fuerzas de seguir remando contracorriente. Creo que cuando uno de los lazos que te sujeta fuerte se rompe, hay una caída al vacío que es inevitable; bueno, pues creo que he vencido mi miedo al vértigo y voy a dejarme caer.

    "You can't play on broken strings..."

    martes, 14 de febrero de 2012

    Thanks for making me sooo happy!

    Odiamos reconocerlo, pero no siempre estamos felices. Más que nada, somos seres humanos y todos tenemos nuestros días buenos y malos. Hoy mi semana había empezado de un modo terrible, pero a las 9.00 ya estaba sonriendo. Gracias a mis alumnos/as y a quien ha compartido un super café "reanimador" a las 10.00. 
    Últimamente, tengo un pequeño truco para sentirme mejor cuando las cosas no van bien: hacer a la gente feliz. Podría entender que lo consideraseis egoísta, pero al final otra persona consigue algo y yo me siento mejor, así que todos salimos ganando.

    No tiene que ser algo realmente impresionante. Sería genial llevar a tu mejor amiga a un viaje de ensueño o regalarle un coche, pero eso no es necesario para hacerla feliz. En realidad la clave está en los pequeños detalles. En una pulsera, una moneda, una marca, un gesto o un post-it.  Creo que son estos los que mueven el mundo, quizá las cosas grandes llaman más la atención, pero son las pequeñas las que hacen la diferencia. 
    Así que mi plan para sentirme mejor tiene tres partes: hacer una cosa para hacerse feliz a uno mismo, hacer otra cosa para hacer feliz a alguien que conozcas y hacer otra cosa para hacer feliz a un desconocido. Quizá parece que están ordenados de más a menos fácil. Pero, no es raro que sea justo al revés.
    Sé que parece una tontería o la típica cosa sacada de un manual de autoayuda, pero a mí me suele funcionar.

    domingo, 12 de febrero de 2012

    White Lies...

    No me gusta mentir incluso cuando tengo que hacerlo. Pienso que se me nota si miento y siempre me han pillado cuando lo he hecho. Porque reconozcámoslo, a veces, hay que mentir. Mentir por amor, por amistad, por deseo, por supervivencia, por ser seres sociales, por vicio... Mentir a fin de cuentas. 
    Es algo inevitable tener que contar esas pequeñas mentiras, "white lies" las llaman los ingleses. Son "white" porque no tienen maldad ninguna. Hay veces que las mentiras ¿piadosas? te merecen la pena, sales del paso de una situación determinada, la cosa no tiene mayor transcendencia y ya está.
    Pero otras veces, las mentiras te dejan un come-come por dentro en el que al final gastas más energías que si hubieras dicho la verdad o simplemente no hubieras dicho nada. Porque a veces estas mentiras necesitan un seguimiento, si bajas la guardia se te ve el plumero y reconozcámoslo ¿a quién le gusta que se le vea el plumero? A mí no. 
    Odio esas mentiras, las blancas y las negras. No me gusta mentir porque quiero ser yo misma y no me avergüenzo de como soy así que no creo que tenga que ocultar nada. Esas mentiras piadosas cada vez están más a mi alrededor y, no es por echar balones fuera, pero el entorno me obliga. 
    Los rumores y comentarios hacen que tenga que crear un escudo protector a base de mentiras piadosas para protegerme de ellos y proteger a los de mi alrededor. Así que he tenido que posicionarme y recubrirme de esas pequeñas mentiras para poder ser feliz. Y he de decir que no me importa, que por ahora no me importa decirlas ni publicarlo. 
    La mayoría de mentiras piadosas que he dicho en mi vida han sido por un tema "social", soy así de hipócrita, que le vamos a hacer...

    domingo, 5 de febrero de 2012

    Secretos a voces...

    Tengo claro, clarísimo, que no era nuestro momento, y no sé si volveremos a tener alguno, pero desde luego, las circunstancias de un pasado, lejano pero doloroso, han pesado más que todo lo que pudiese haber en un presente. Eran tan fuertes, que arrastraban tras de si cualquier posibilidad por pequeña o enorme que fuese de que todo saliese a flote. Si hubiese sido nuestro momento, hubiésemos sido tan fuertes, que nos hubiésemos convertido en invencibles.

    Volver a lo de antes sería una locura, pero es que estar así, también lo es. Sé que es bueno un margen de tiempo, que si las cosas se queman es necesario que vuelvan a oxigenarse, a coger fuerzas y que en ese periodo, las bases o se asienten o se rompan definitivamente. Y de la misma manera, sería una completa y absurda locura, afirmar que ya no es nadie en mi vida... Claro que no he sido capaz de mantenerme al margen, de no hacer nada... no puedo, me consume su ausencia y me descolocan los rumores que hay alrededor.

    Ha vuelto a coger uno de esos disfraces que tanto le gustan y que en los últimos meses, eran sus mejores aliados. Sonríe, vive, disfruta... pero su cara no me transmite sinceridad. Su sonrisa no es limpia, y lo sé, porque he conocido muchas de esas, son transparentes al 100%, van unidas a la viveza de sus ojos, son como un pack... su cara se ilumina, por eso sé que las de ahora no son más que un mero reflejo de lo que quiere aparentar. No veo el brillo en sus ojos, ni la ausencia de necesitar gritarle nada al mundo, solamente grita cuando necesita escapar de ese maldito círculo en el que se autoencierra, y ahora grita, y demasiado... Y aunque no quiero oirlo, esas voces llegan a donde yo estoy. Se que no está bien (... yo tampoco) y que lo que ha escondido estos meses es sólo otra de las máscaras que se han forjado en los últimos años. 
    Nunca he sabido como explicarlo, y es que no necesito que una mirada sea mutua para saber como está... creo que esto ya lo he contado alguna vez, pero continúa pasándome... Es como si tuviese un sexto o séptimo sentido y algo me lleve a pensar, percibir que no está como aparenta. Sí, le he observado, cada día lo hago, no puedo evitarlo, a pesar de que soy consciente, de que así es imposible que el tiempo actúe y cure, pero necesito tener cada día mi dosis de, al menos, saber que "está bien" y no sentir la responsabilidad que me oprime ahora mismo.
    En estos meses he pensado mucho en ese "tiempo". Ahora mismo, me está viniendo bien a pesar de lo que se pueda deducir. También me ha hecho darme cuenta de que soy una estupenda actriz. He conseguido actuar a la perfección, casi nadie se ha dado cuenta, de que me ha fracturado el alma su actitud. Que ésto ha hecho que algunos de los que consideraba mis amigos me traicionen para ganar "puntos". Aún así, no me he quitado la sonrisa... he actuado.
    Últimamente, soy una buena actriz de reparto. Puedo esconder lo que siento y que nadie lo note. Puedo reprimir un abrazo, esquivar una mirada o dejar que mi mano huya sólo para que no lo descubran. Sí, me importa lo que piensen los demás. Me preocupa que me etiqueten, que me vean débil o que sepan que lo que se ve es una capa más para protegerme y esconderme cuando estoy asustada.
    Me gustaría dejar de actuar por un minuto. Haber hecho lo que sentía. Poder abrazar sin miedo. Hablar sin vergüenza. Dejarme querer un poquito. Me hubiera encantado poder pedir ayer un abrazo, infinito y cargado de sentimiento. Pero no pude; como siempre, huí. Ahora es mi secreto a voces. No me gusta el teatro ni quiero ser actriz.

    viernes, 3 de febrero de 2012

    Soy de esas que tienen tres vidas; la suya, la que se inventan los demás y la que su madre cree que tiene. De las que cuando tienen un día estresado lo pagan con la persona equivocada o se encierran en sí mismas. De las que a veces se sienten mejor estando solas, aunque echen de menos a los suyos. De las que no dicen que necesitan un abrazo. De las que lloran con películas románticas y no lo confiesan. De las que ocultan sus lágrimas los viernes por la noche. De las que van con el miedo a fallar pero aún así se entregaran al máximo. De las que escriben su nombre en los cristales empañados para luego borrarlos. De esas que se pueden escribir tres siglas con permanente en la muñeca. De las que se quedan hasta las tantas para hablar con alguien importante. De las que tienen expectativas. De las que no se entienden ni ellas pero saben lo que quieren. (que esa persona que las entiende esté siempre).  De las que prefieren discutir si saben que luego habrá reconciliación. De las que son capaces de sacarte una sonrisa en tus peores días. De las que les entra la risa tonta en momentos serios (o en medio de una clase). De las que les encanta quedarse hablando con las amigas toda la tarde, y la noche y un finde entero. De las que buscan magia en las palabras. De las que la música les transporta. De las que encuentran algo bueno en cualquier persona. De las que eso de disimular no se les da muy bien. De las que pasan toda la vida comprando ropa sabiendo que los mejores momentos se viven sin ella. De las que se quedan mirando al cielo en un mirador pensando en el por qué de las cosas. De las que son difíciles de aguantar. De las que lloran conduciendo o sonríen en un tren. De las que desaparecen cuando están de viaje y vuelven cargadas de regalos. De las indecisas que se dejan llevar. De las que tropiezan mil veces con la misma piedra pero siempre se levantan. De las que lo que diga la gente no les importa (mientras respeten a sus amigso). De las que les sobra personalidad y les falta otras tantas veces. De las que dicen la verdad, de las que se mojan. De las soñadoras. De las realistas. De las pesimistas. De las que se ilusionan con una imagen. De las egoístas que quieren a algunas personas siempre, en todo momento.  -Así soy yo-