domingo, 5 de febrero de 2012

Secretos a voces...

Tengo claro, clarísimo, que no era nuestro momento, y no sé si volveremos a tener alguno, pero desde luego, las circunstancias de un pasado, lejano pero doloroso, han pesado más que todo lo que pudiese haber en un presente. Eran tan fuertes, que arrastraban tras de si cualquier posibilidad por pequeña o enorme que fuese de que todo saliese a flote. Si hubiese sido nuestro momento, hubiésemos sido tan fuertes, que nos hubiésemos convertido en invencibles.

Volver a lo de antes sería una locura, pero es que estar así, también lo es. Sé que es bueno un margen de tiempo, que si las cosas se queman es necesario que vuelvan a oxigenarse, a coger fuerzas y que en ese periodo, las bases o se asienten o se rompan definitivamente. Y de la misma manera, sería una completa y absurda locura, afirmar que ya no es nadie en mi vida... Claro que no he sido capaz de mantenerme al margen, de no hacer nada... no puedo, me consume su ausencia y me descolocan los rumores que hay alrededor.

Ha vuelto a coger uno de esos disfraces que tanto le gustan y que en los últimos meses, eran sus mejores aliados. Sonríe, vive, disfruta... pero su cara no me transmite sinceridad. Su sonrisa no es limpia, y lo sé, porque he conocido muchas de esas, son transparentes al 100%, van unidas a la viveza de sus ojos, son como un pack... su cara se ilumina, por eso sé que las de ahora no son más que un mero reflejo de lo que quiere aparentar. No veo el brillo en sus ojos, ni la ausencia de necesitar gritarle nada al mundo, solamente grita cuando necesita escapar de ese maldito círculo en el que se autoencierra, y ahora grita, y demasiado... Y aunque no quiero oirlo, esas voces llegan a donde yo estoy. Se que no está bien (... yo tampoco) y que lo que ha escondido estos meses es sólo otra de las máscaras que se han forjado en los últimos años. 
Nunca he sabido como explicarlo, y es que no necesito que una mirada sea mutua para saber como está... creo que esto ya lo he contado alguna vez, pero continúa pasándome... Es como si tuviese un sexto o séptimo sentido y algo me lleve a pensar, percibir que no está como aparenta. Sí, le he observado, cada día lo hago, no puedo evitarlo, a pesar de que soy consciente, de que así es imposible que el tiempo actúe y cure, pero necesito tener cada día mi dosis de, al menos, saber que "está bien" y no sentir la responsabilidad que me oprime ahora mismo.
En estos meses he pensado mucho en ese "tiempo". Ahora mismo, me está viniendo bien a pesar de lo que se pueda deducir. También me ha hecho darme cuenta de que soy una estupenda actriz. He conseguido actuar a la perfección, casi nadie se ha dado cuenta, de que me ha fracturado el alma su actitud. Que ésto ha hecho que algunos de los que consideraba mis amigos me traicionen para ganar "puntos". Aún así, no me he quitado la sonrisa... he actuado.
Últimamente, soy una buena actriz de reparto. Puedo esconder lo que siento y que nadie lo note. Puedo reprimir un abrazo, esquivar una mirada o dejar que mi mano huya sólo para que no lo descubran. Sí, me importa lo que piensen los demás. Me preocupa que me etiqueten, que me vean débil o que sepan que lo que se ve es una capa más para protegerme y esconderme cuando estoy asustada.
Me gustaría dejar de actuar por un minuto. Haber hecho lo que sentía. Poder abrazar sin miedo. Hablar sin vergüenza. Dejarme querer un poquito. Me hubiera encantado poder pedir ayer un abrazo, infinito y cargado de sentimiento. Pero no pude; como siempre, huí. Ahora es mi secreto a voces. No me gusta el teatro ni quiero ser actriz.

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