Es difícil tomar decisiones y aún mas difícil tomar la correcta. A veces te planteas tirar la toalla y olvidarte de todo, centrarte en lo importante y empezar de nuevo, punto y aparte, otra página en blanco. En eso, soy una auténtica experta. Otras veces en cambio te centras en el presente, miras al futuro que puede que llegue y arriesgas. Todo esto depende de la capacidad de las personas, no todo es un quien no arriesga no gana, es una posible caída o un posible deseo cumplido.
En realidad todos somos un poco cobardes a la hora de dar un cambio, nos da miedo eso de verlo todo desde otro punto, de que algo cambie. Y aunque a veces decidas no decidir… solo te queda esperar lo inesperado, que siempre es lo mas difícil de esperar.
Llega un momento en nuestra vida en la que nos damos cuenta de que ya hemos crecido, que ya no somos unos críos y que es hora de empezar a tomar decisiones.
Hoy mismo, me han llamado para consultarme 3 cosas de trabajo sobre las que teníamos que decidir y he dudado un minuto. A veces, no siempre aciertas o no siempre estás preparado para asumir las consecuencias de una decisión errónea.
Las decisiones pueden marcar un momento, una persona, una vida, una pareja...incluso algunas decisiones pueden llegar a marcar una personalidad. Es difícil decidir, pero también lo es no decidirse, el miedo está ahí, porque te puedes equivocar, puedes no hacer lo correcto y con ello tirar media vida por la borda y no exagero, por que, si, una decision, por muy insignificante que parezca, por muy intrascendente que sea, se puede convertir en algo que no tenga vuelta atrás.A lo largo de estos últimos meses, he tomado muchísimas decisiones. De esas que afectan al trabajo, a tu familia, a tu tiempo y también, de esas que afectan y cambian tu personalidad.
El viernes pasado tomé una decisión, hoy se que fue errónea y ando intentando arreglarlo. Ayer tomé otra, tenía que elegir entre decir cómo me sentía o callarme, aún no se si me equivoqué y tendrá unas consecuencias que no quiero ver.
En breve, tendré que decididir en cuanto a mi futuro laboral, y realmente, no se si estoy preparada (o si quiero) tener que tomar esas decisiones. Después de 25 primaveras, aún me da miedo decidir...

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