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sábado, 22 de noviembre de 2014

“Las cosas que no se dicen, suelen ser las más importantes. Pero, ¿acaso no es siempre así?”

“Las cosas que no se dicen, suelen ser las más importantes. Pero, ¿acaso no es siempre así?” Cosas que nunca te dije, Isabel Coixet.


Sin duda, se nos quedan muchas cosas en el tintero. Siempre creemos que habrá un momento oportuno para poder decirlas.
El problema es cuando los momentos se agotan y no lo hemos dicho; entonces, somos conscientes de que todo se ha terminado y no hay vuelta atrás.
Nadie que me conozca bien afirmaría que suelo hablar de mis sentimientos. Me cuesta y me incomoda. Pero suelo demostrar el agradecimiento con un sonrisa, el perdón con un abrazo o el apoyo con una mirada. Pero me cuesta. Me cuesta decirle a alguien que le quiero, que es un buen amigo/a, que lo necesito o, simplemente, que me encanta tenerle cerca. 

Han sido ya algunas las personas que han entrado y salido de mi vida en los últimos años. Por distintos motivos, las separaciones han sido a veces obligadas (sin mi consentimiento), otras voluntarias y, en alguna ocasión, violenta. Todos esos momentos, van haciendo de tu corazón un pequeño buscaminas, donde cada vez, te van quedado menos "caritas felices" y todo está a punto de estallar.

Nunca me ha importado rebajar y tampoco pedir perdón. Últimamente, me ha disparado a bocajarro al corazón con la intención de destrozarlo y, aun así, he perdonado y olvidado. 
Esas personas, cuya compasión y capacidad de perdón ha brillado por su ausencia, tienen el asombroso poder de aparecer siempre de nuevo en tu vida con el cargador lleno de balas sembrando el miedo. Aún así, las he perdonado. Una y otra vez. Anteponiendo esas personas a mis intereses y los de mi entorno. Pero las he perdonado. 
¿por qué? Porque sentía que les debía algo. Que me quedaba algo más por decirles. Probablemente, nunca les dije aquellas cosas que suelen ser más importantes. Supuse que lo sabía.
Pues bien, ahí llevas, donde quiera que estés aunque bien se, que esto nunca lo leerás.
Te quise mucho y bien. Con el cariño que se le tiene a un hermano. Como si fueras parte de mi familia. 
Te quise con toda el alma y batallé por ti donde hizo falta. El tiempo demostró que la batalla la había
perdido antes de empezar, porque tú no querías que te ayudara.
Te dediqué mi tiempo. Te regalé mis amigos y mis sonrisas. Compartí contigo todo lo que me hacía feliz para que fueras parte de ello. En aquel momento, pensaba que te merecías ser esa parte clave de mi vida.
Y a cambio, tú hiciste lo mismo. No hay reproches. ¿para qué? No serviría de nada. Ahora solo me queda un buen recuerdo. Sólo me queda pensar que yo vi algo. Que no pude estar tan equivocada y creer en alguien que podría actuar así después. 
El tiempo, los ataques, las reacciones  han demostrado que la gente cambia. Normalmente, a peor. Pero aún así, yo me quedo con la esencia. Esa esencia que hizo que todo en mi vida cambiara.
Esa esencia que venía en frasco pequeño y merecía la pena, esa que me arrancaba la sonrisa siempre.
Bueno, pues todo ha terminado. Quédate tú, igual que yo con la esencia. Creo que es mejor guardar eso, que desprestigiarlo por todo lo demás.
Yo me quedo con eso. Ya lo he dicho. Será que no es ya lo más importante.


martes, 13 de marzo de 2012

Callejones sin salidas, por donde el alma revienta

Las emociones golpean con contundencia,como fuertes gotas de lluvia que arañan los cristales de habitaciones envueltas en claroscuros primaverales.
Recuperamos antiguas percepciones, sensaciones, que diluidas entre los rincones de oscuros callejones, se han convertido en sentimientos a la intemperie, cubiertos de papeles y cartones, que no protegen del frío y la humedad, el paisaje interior del corazón.
Ha sido mágico y arriesgado. Muy arriesgado. Esquinas, rincones, penumbras y sombras para ocultar un secreto que el corazón clama a voces. Hay consecuencias visibles, marcas imborrables y lesiones que señalan el rastro y el camino. Es un compromiso no escrito, un pacto tácito de sentimientos que no pueden desaparecer. Es ser y estar, es compartir sin miedo, por fin. Es algo merecido y esperado desesperadamente; es buscar y encontrar. Es ser experto de lo desconocido, maestro de lo imposible. Por fin...


domingo, 4 de marzo de 2012

Único, irrepetible, irreemplazable

Cada vez que empiezo a dar clase en un grupo nuevo de inglés les dejo que me hagan todas las preguntas personales que quieran sobre mí. Hay dos o tres que se repiten normalmente, pero hay una que me llama mucho la atención: "why are you wearing those bracelets?". Siempre la misma pregunta y es que, creo, que es algo que me caracteriza desde hace años.
No llevo siempre las mismas pulseras. Dependiendo del año o de los "eventos" que haya tenido van cambiando. Ahora mismo llevo 15 pulseras en mi mano derecha y dos en la izquierda. Y es que cada una de ellas tiene un porqué, un significado único y una persona detrás. Ninguna me la he comprado yo, todas han sido regalos, de aquellos que me conocen bien y que saben que llevaré un trocito de ellos conmigo a diario cuando me regalan una pulsera.
Ahí va el significado:
- Una pulsera roja con un candado: un buen regalo de una compañera del cole.
- Un hilo rojo: regalo de mi hermano.
- 2 pulseras brasileñas: recuerdo de alguien que ya no está.
- 2 pulseras de hilo: recuerdo de Barcelona y alguien importante.
- 1 pulsera de cuentas azul celeste: un regalo de mis alumnas
- 3 pulseras de oraciones: regalos de mis niños de campamentos
- Una pulsera que dice "gracias por acompañarme": regalo de mi abuela, que además tiene un significado muy especial con dos personas importantísimas en mi vida.
- Una pulsera de Heineken verde horrorosa: último souvenir de mi visita  a Amsterdam.
- Una pulsera azul que dice "siempre que viajo te llevo en mi corazón": un regalo de una persona importantísima al que le tengo un cariño muy especial.
- Una pulsera trenzada de cuero: uno de los regalos más importantes que me han hecho en mi vida. Es la pulsera de mi lado hippie, la que demuestran que me conocen de verdad. Una pulsera que no se mueve de donde está, pegue o no pegue con la ropa; de ahí no se escapa y "no se suelta".
- Una pulsera con 3 letras de BFF: es la conexión con algo grande, irrepetible, irreemplazable, insustituible.

martes, 31 de enero de 2012

Marcas imborrables...

A lo largo de nuestras vidas conocemos a miles de personas, unas más importantes que otras, unas que se quedan más tiempo que otras, unas con las que nos dirigimos una palabra en un curso entero y otras con las que podemos hablar al día durante horas ( y ocho horas seguidas!), y además la mayoría de todas esas personas que podemos llegar a conocer es muy posible que dejen una marca en nosotros para siempre. Puede tratarse de una marca buena, de una marca mala, de amor, de amistad...hay un número infinito de marcas, pero lo que está claro es que cualquier tipo de marca que nos haga cualquier tipo de persona ya no se borrará jamás, nos acompañará el resto de nuestras vidas, y además nos servirá para aprender de ella a medida que nuestra vida vaya avanzando. Hay marcas que son comos los tatuajes, permanentes. Otras, puede ser que se borren con el tiempo; y hay otras, que se hacen con henna, para probar cómo quedan y ver si decidimos tatuarlas para siempre en nuestra alma.

Las marcas no son simples recuerdos en nuestros corazones, tanto buenos como malos, sino que también son las que nos hacen madurar, las que hacen que nuestra personalidad vaya cambiando hasta que finalmente llegamos a ser el tipo de persona que seremos para el resto de nuestras vidas.
Cuando una persona comienza a ser importante en nuestra vida nos volvemos débiles ante ella, puesto que en el momento en el que se convierte en alguien a quien no queremos perder jamás tiene la facilidad de hacernos daño o de hacernos felices incluso con una sola palabra. Por esto siempre debemos tener mucho cuidado en quien confiamos, en a quien le damos esa facilidad, ya que, aunque puede hacernos muy felices, si esa persona se lo propone también puede hacernos muchísimo daño, un daño que ya nunca olvidaremos y que quedará grabado para siempre en nuestros corazones. Como la tinta del tatuaje. Hay que ser cauto, estudiar bien a las personas antes de abrirles nuestro corazón, antes de dejar que nos conozcan como realmente somos, nuestros miedos, temores, fobias...todas esas cosas que son las que nos hacen totalmente vulnerables para quien las sabe. Usando henna al principio para ver cómo encajan en nuestras vidas.
Siempre he querido tener un tatuaje en la muñeca... por razones de trabajo y personales aún no me he decidido a hacérmelo. Quizás, por miedo a lo que perdura y no tiene la fugacidad que tiene todo en mi vida. Imagino, que sigo probando con la henna en todos los aspectos y que no me atrevo a dar un paso al frente y buscar lo definitivo e imborrable.
Esas marcas, las del alma, las que nunca se borran, son las que asustan. Yo aún sigo sin ser valiente para tatuarme para siempre, pero ya he empezado haciendo una marca con rotulador permanente que me convence mucho...