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domingo, 9 de septiembre de 2012

El amor es como un río

"-El amor es más grande que una persona.

-Sí. Pero el amor está hecho de elecciones.

-Yo te amo. Te amo porque todos los amores del mundo son como ríos diferentes que van hacia un mismo lago, y allí se encuentran y se transforman en un amor único que se hace lluvia y bendice la tierra.

Yo te amo como un río, que crea las condiciones para que la vegetación y las flores crezcan por donde él pasa. Yo te amo con un río, que da de beber al que tiene sed y transporta a la gente a donde quiere llegar.

Yo te amo con un río, que entiende que tiene que correr de manera distinta en una cascada y aprender a reposar en una depresión del terreno. Yo te amo porque todos nacemos en el mismo lugar, en la misma fuente, que sigue alimentándonos siempre con más agua. Así, cuando somos débiles todo lo que tenemos que hacer es esperar un poco. Vuelve la primavera, las nieves del invierno se derriten y vuelven a llenarnos de nueva energía.

Yo te amo como un río que empieza solitario y débil en una montaña, poco a poco va creciendo y uniéndose a otros ríos que se acercan hasta que, a partir de un determinado momento, puede evitar cualquier obstáculo para llegar a donde desea.

Entonces, yo recibo tu amor y te entrego mi amor. No el amor de un hombre por una mujer, no el amor de un padre por su hija, no el amor de Dios por sus criaturas. Sino un amor sin nombre, sin explicación, como un río que no puede explicar su curso, simplemente sigue adelante. Un amor que no pide y que no da nada a cambio, simplemente se manifiesta. Nunca voy a ser tuyo, tú nunca vas a ser mía, pero aún así puedo decir: Yo te amo, yo te amo, yo te amo."

Aleph. Paulo Coelho

martes, 3 de julio de 2012

731...



 - We only part to meet again -

Han pasado 731 días desde que no he vuelto a ver una clave de sol dibujada en ningún sitio. La última vez que la vi, era Jueves Santo y tu lucías tu tatuaje nuevo (un capricho con el que habías soñado años).
En estos 731 días, casi todo ha cambiado. Sigo en Úbeda, con todo ese stress del que te reías a menudo... Y ahora también trabajo en la universidad, en esa misma donde compartimos tostadas, césped y risas más de una vez. Y se que te sientes feliz por ello, porque eras de las pocas que sabía que ese era mi sueño.

Ahora, todo es diferente. Serán los años, que soy más sensata, o que ya no tengo la rabia que tenía. Puede que más de 700 noches hayan sido capaces de apaciguar mi enfado con el mundo por permitir que te alejaras de todos. Después de más de un año, he conseguido entrar al Capriccio... pero aún no me he sentado en nuestra mesa... Es demasiado pedir. Ahora soy capaz de pasar por tu calle a veces, pero sin mirar a tu ventana, esa ventana de tu cuarto donde me ayudaste a hacer trabajos que iban de música de la que no tenía ni idea! Ese cuarto donde tenías cientos de fotos con todos tus amigos. Tus amigos...las miles de personas que conocías... que cada vez que salíamos siempre nos hacían repetir "Ya se ha parado de nuevo!". Y es que era normal, si a nadie le escondiste una sonrisa... si nunca te enfadaste con nadie... y mira que hubo motivos!
Han pasado 731 días, en los que no he escuchado un oboe que "suene a pato" o en los que no te he visto ir agobiada de ensayo a ensayo.
Ah! Y tengo montada una estantería en casa, con todos los peluches que me regalaste! Mira que sabías que me gustaban!:) Y plastifiqué esa pulsera amarilla y morada... si esa! La de cuando aún íbamos al Insti y nos regañaban por mandarnos notitas en clase.
Después de este tiempo, creo que haya "un cielo" o algo parecido, tú ya me entiendes, un lugar donde estarás mejor y conocerás a mi abuelo, se fue un poquito antes que tú, pero seguro que te saludó cuando llegaste. Desde allí habrás podido ver cuanto hemos llorado (y todavía, a veces, ahora), pero no quiero que te preocupes por eso, por nosotros. Ya estamos mejor, ya lo aceptamos, seguimos adelante, viviendo sin ti aquí, pero a la vez contigo, eso sólo es egoísmo, lloramos porque te queremos aquí, con nosotros, sin pensar mucho en ti, ya entiendes lo que quiero decir.
Y yo ya no estoy tan enfadada, ni rencorosa con el mundo. A veces, hay días que todavía pienso: aún el tiempo puede volver atrás o todavía estoy a tiempo de despertar, de habérmelo currado como merecías, de haber derrochado llamadas, pero sé que eso no va a pasar. Al principio me aterrorizaba que pasara el tiempo porque cuanto más tiempo pasaba más real se hacía y menos vuelta atrás tenía. He tardado más de 700 momentos, en darme cuenta de que no estás aquí conmigo para que pueda abrazarte, pero siempre me acompañas adonde yo vaya. Nunca sales de mi corazón y que te siento muchas veces, sujetándome cuando no puedo, sonriéndome entre las nubes, o tarareando "El último Mohicano" cada Jueves Santo cuando tu "Rescate" sale de Santa María. Y sé que me sostienes, cuando no aguanto las lágrimas cada Viernes de Pasión, mientras veo la Ceremonia de la Expiración y siento que suena tu lira desde el cielo. Esa que tanto he fotografiado para etiquetarte luego.
Dicen los filósofos, que "la voz de la persona amiga es la nota más suave en la orquesta de la vida". Y tu de orquestas, entendías y mucho. Y es que aún puedo escuchar tu voz, tus dedos acompañando el compás de cualquier ritmo, la armonía de tus sentidos, la melodía de tu amistad, el arpegio de tu corazón, la cadencia de tu humildad. Aún, después de dos años, siento cómo fraseas palabras amigas al contrapunto.

Gracias amiga, por habernos hechos mejores personas, por haber compartido tu vida con los demás, por ser ese lápiz que aunque se le saca punta aún le queda algo más escribir.
No dejes que se apague tu recuerdo. Que sigas así de viva en nuestra memoria... y si ves que por un segundo se desvanece, envíanos señales al son de pentagramas con tempo allegro, adaggio, crescendo, piano, pianísimo...

Te echo de menos....

domingo, 20 de mayo de 2012

Just try

26 razones

Mañana celebro mi 26 cumpleaños. 26 velas que soplar cargadas de deseos y con la misma ilusión que cuando cumplí mis primeros años. 
Este año, lo pasaré trabajando, eso sí, rodeada de mucha gente con que la que he compartido casi cinco años de momentos maravillosos y de muchísima felicidad. 
26 velas, o 26 razones para sonreír. Es verdad que nos vamos haciendo mayores, que se notan las arrugas, que no tenemos la misma fuerza que antes, y que hay días, que no podemos con las responsabilidades. Pero, son esas 26 razones las que me invitan a regalar sonrisas a diario y compartir mi tiempo con los míos.
Creo que este año, se merece que exponga mis 26 razones y deseos para ser aún más feliz cada día y para haber querido celebrar y compartir mi cumpleaños hasta en dos ocasiones este año.:)

1. Mi familia. Porque en 26 años no han fallado ni una sola vez. Me han apoyado en cada paso que he dado y también, a veces, en mis locuras.
2.Mis amigos/as. Muchos y distintos. A todos los que han pasado por mi vida. A aquellos que se han quedado y a los que, por distintas razones, se han ido. A todos gracias, porque he aprendido algo más gracias a cada uno de ellos.
3. Mi trabajo. Bueno, o debería decir mis trabajos. He trabajado en muchos sitios, desde los 18 que empecé con mis primeras clases particulares hasta ahora, he aprendido mucho. Ahora mismo, es un lujo trabajar en SAFA y compartir tantas experiencias con profesionales como los que me rodean. Además, he tenido la gran suerte de poder trabajar en la Universidad por primera vez en 2011 y, aunque se acabe pronto, será una experiencia que nunca olvidaré. Un sueño cumplido para mí y mi familia.
4. El inglés. Aquello que me permite vivir y trabajar como me gusta. Para los que pensamos en dos lenguas, es genial, poder enseñar a comunicar... una de las cosas más bonitas que he hecho nunca.
5. Viajar. No he parado de viajar desde los 18. Es mi deporte favorito, aprendo en cada viaje, conozco gente, comparto experiencias y me empapo de la cultura del destino. No quiero dejar de hacerlo ni de poner compartirlo con los que me acompañan.
6. Deseo que haya salud para los míos. Es una de las cosas que más daño me han hecho. El perder a gente muy querida por problemas de salud. Ese será uno de mis deseos.
7. Suerte. Que tengamos suerte. Para no caer, para que nada se cruce en el camino.
8. Amistad. Que no termine, que cada día que pasa se haga más grande y más fuerte entre mi gente.
9. Amor. Fraternal, de pareja, de todo tipo. Es imposible vivir sin él. Espero que se quede donde está en mi vida y se comparta en la de los demás.
10. Abrazos. Para mí y para todos. Que vengan millones de ellos.
11. Menos horas de carretera!:) Lo siento, pero espero que se reduzcan dentro de poco!:)
12. Tener pronto una hipoteca. Poder independizarme y decidir con quién compartir mi vida.
13. Un viaje a Nueva York. Eso lo llevo pidiendo siglos!:) Pero ahora lo deseo más que nunca.
14. Ir a un aquapark!:) Es una tontería pero me hace ilusión!:)
15. Volver a Cádiz. Volver al atardecer de la Caleta.Sonreir sólo mirando al cielo.
16. Tomarme un café en Starbucks. Eso sí, con buena compañía y muchas sonrisas.
17. Cenar en un japonés!:) Me hace ilusión repetirlo!:)
18. Aprender italiano. Quería hacerlo el año que viene, pero no se si será posible; me apetece!:P
19. Volver a mis campamentos de inglés en Constantina. Un regalo en forma de 120 niños que te rodean de sonrisas (y cansancio) durante 10 días.
20. Conocer gente nueva cada semana! Sería genial no dejar de conocer gente.
21. Terminar el máster. Esto más que un deseo es una promesa en voz alta, tengo que hacerlo! Ahora me queda sacar fuerza.
22. Volver a Salamanca antes de los 27. Una de mis ciudades con encanto y poder enseñársela a la gente que quiero.
23. Ser yo misma. Pensar en no dejar de esconderme por un segundo y poder decir la verdad de lo que pienso y por lo que quiero luchar.
24. Llenar mi Pandora nueva de cuentas que signifiquen muchos momentos con gente especial.
25. Compartir una tarta con todos los que quiero!:)
26. Que sigas ahí. Que te quedes donde estás. Conmigo. Que no dejes que termine. Porque ya me has hecho el regalo de mi vida.



lunes, 26 de diciembre de 2011

Looking back at 2011

“Enjoy the little things, for one day you may look back and realize they were the big things.”

La verdad es que no puedo estar más de acuerdo con esa frase. Ahora que este año termina todos estamos buscando mirar atrás y repasar aquello que más nos ha marcado en los últimos meses.

Han sido 365 días bastante ajetreados. No puedo decir que no haya vivido a tope cada uno de ellos y , así soy yo, lo vivo todo al límite y no dejo nada para lo que pueda venir. 

Durante el 2011 he trabajado mucho y duro. Miles de noches en vela y horas y horas de estudio y de despacho corrigiendo, rellenando papeles, reunida, buscando soluciones a problemas que no eran míos pero aún así, no me arrepiento de ninguno de esos momentos porque me han hecho crecer como profesional e incluso como docente.

En 2011 impartí mi primera clase en la Escuela de Magisterio de Úbeda y trabajé de formadora de PDI en muchos centros ayudando a mis compañeros a usar  las TIC. Además, fui monitora de campamento, profesora de inglés en el Centro de Lenguas Modernas, tutora de prácticos, profesora de inglés de ESO, dirigí un proyecto de investigación ganador de un premio y dí alguna que otra charla formativa. Así pues, a nivel profesional no puedo quejarme de nada. 
Durante este año, me han regalado la oportunidad de dar clase en la Universidad de Jaén. Un regalo bastante inmerecido, creo. Aún así, estoy tremendamente agradecida a todas y cada unas de las personas que han confiado en mí en estos 365 días porque sin ellas, sin cada uno de mis compañeros/as, yo no estaría donde estoy.

A nivel personal, no me ha ido mal del todo. He aprendido a mirar las cosas desde otra perspectiva. Mi familia, como siempre, me ha apoyado en todas las decisiones que he tomado sin vacilar ni un segundo aún cuando muchas de ellas me perjudicaban estrepitósamente. Por su parte, siempre han estado al pie del cañón  en TODO, y me han dado el empujón necesario cuando más falta me ha hecho. 
Mi círculo de gente ha cambiado sustancialmente. Me he dado cuenta de que he "descuidado" a mucha gente en los últimos años; a muchos de ellos, sé que no les veré  más. Sin embargo, son muchos otros con los que me he empezado a reencontrar ahora y es algo que me hace muy feliz.

He conocido personas increíbles este año. Gente sorprendente con la que he compartido muy buenos momentos. Nunca olvidaré las cañas con Noelia, Ana y Guada en Úbeda ni alguna que otra noche de fiesta y sonrisas.
Tampoco puedo dejar de agradecer su presencia a dos de mis grandes amigos: Carlos y Lui. Ellos son de los que se cuentan con los dedos de la mano. De estos que conoces en la Universidad y que, a pesar de la distancia, siguen ahí. Y pasan los meses, y quedas en un bar, y el tiempo parece haberse parado. Y hay risas, miradas cómplices y muchísimos recuerdos de una época maravillosa en la que disfrutamos muchísimo. Con ellos, he compartido momentos divertidísimos en GRETA, en Granada, nos hemos agobiado corriendo de un lado a otro  pero también hemos reído muchísimo en las cenas. Lui y Carlos, Carlos y Lui. Cada uno completamente incompatible y diferente; pero ellos dos, ambos juntos, se complementan perfectamente conmigo para poder decir que son grandes amigos, de los de toda la vida.

En este año, he conocido a mucha gente nueva y algunos de ellos, han venido para quedarse. Ha sido un año de muchas salidas y viajes en los que me he rodeado de personas increíbles. El 2011, ha sido también el año de las etiquetas. Etiquetas que me han puesto y que he puesto.  Un año en el que ha habido gente que ha aparecido de repente, sin llamar a la puerta, colándose por una ventana que estaba entreabierta. Y se han ganado lo que no se da ni se regala. Estoy contenta porque sé que cuando está negro y parece que no hay salida, yo la he encontrado. He necesitado tirar muchos muros, levantar tabiques nuevos, amueblarme y desamueblarme pero, al final, he conseguido levantar y encontrar una pared donde apoyarme. Además, he descubierto que todos los días pueden convertise en viernes. Que Reebok es algo más que una marca. Que, aunque siempre he renegado de ello, me encantan los viajes en bus. Y que, a pesar de tener que oir comentarios que no me gustan, repetiría cada una de las cosas que he hecho durante 2011. Sé, que ya nunca huiré de las cosas, que me voy a levantar y que sino, me van a ayudar.

Por último, quiero tener en cuenta a toda esa gente que siempre está. A los de siempre, los de antes. Y a los de ahora, que últimamente también son los de siempre.  Quiero tenerles en cuenta, porque posiblemente, con el stress diario y el ajetreo de la vida, nunca les doy las gracias por estar y por ser pero durante 365 días, están ahí. Los ves en Facebook, twitter o tuenti y a veces te paras, pero otras muchas no. A ellos, a cada uno: Gracias.


Ahí va mi resumen de 2011. Espero terminarlo tranquilamente y celebrar la llegada de 2012 como se merece. Deseando que todo siga, al menos, igual de bien que este año. Así que voy a pensar en mis propósitos para 2012, que aunque nunca se cumplen siempre es buena idea tener metas!