“Enjoy the little things, for one day you may look back and realize they were the big things.”
La verdad es que no puedo estar más de acuerdo con esa frase. Ahora que este año termina todos estamos buscando mirar atrás y repasar aquello que más nos ha marcado en los últimos meses.
Han sido 365 días bastante ajetreados. No puedo decir que no haya vivido a tope cada uno de ellos y , así soy yo, lo vivo todo al límite y no dejo nada para lo que pueda venir.
Durante el 2011 he trabajado mucho y duro. Miles de noches en vela y horas y horas de estudio y de despacho corrigiendo, rellenando papeles, reunida, buscando soluciones a problemas que no eran míos pero aún así, no me arrepiento de ninguno de esos momentos porque me han hecho crecer como profesional e incluso como docente.
En 2011 impartí mi primera clase en la Escuela de Magisterio de Úbeda y trabajé de formadora de PDI en muchos centros ayudando a mis compañeros a usar las TIC. Además, fui monitora de campamento, profesora de inglés en el Centro de Lenguas Modernas, tutora de prácticos, profesora de inglés de ESO, dirigí un proyecto de investigación ganador de un premio y dí alguna que otra charla formativa. Así pues, a nivel profesional no puedo quejarme de nada.
Durante este año, me han regalado la oportunidad de dar clase en la Universidad de Jaén. Un regalo bastante inmerecido, creo. Aún así, estoy tremendamente agradecida a todas y cada unas de las personas que han confiado en mí en estos 365 días porque sin ellas, sin cada uno de mis compañeros/as, yo no estaría donde estoy.
A nivel personal, no me ha ido mal del todo. He aprendido a mirar las cosas desde otra perspectiva. Mi familia, como siempre, me ha apoyado en todas las decisiones que he tomado sin vacilar ni un segundo aún cuando muchas de ellas me perjudicaban estrepitósamente. Por su parte, siempre han estado al pie del cañón en TODO, y me han dado el empujón necesario cuando más falta me ha hecho.
Mi círculo de gente ha cambiado sustancialmente. Me he dado cuenta de que he "descuidado" a mucha gente en los últimos años; a muchos de ellos, sé que no les veré más. Sin embargo, son muchos otros con los que me he empezado a reencontrar ahora y es algo que me hace muy feliz.
He conocido personas increíbles este año. Gente sorprendente con la que he compartido muy buenos momentos. Nunca olvidaré las cañas con Noelia, Ana y Guada en Úbeda ni alguna que otra noche de fiesta y sonrisas.
Tampoco puedo dejar de agradecer su presencia a dos de mis grandes amigos: Carlos y Lui. Ellos son de los que se cuentan con los dedos de la mano. De estos que conoces en la Universidad y que, a pesar de la distancia, siguen ahí. Y pasan los meses, y quedas en un bar, y el tiempo parece haberse parado. Y hay risas, miradas cómplices y muchísimos recuerdos de una época maravillosa en la que disfrutamos muchísimo. Con ellos, he compartido momentos divertidísimos en GRETA, en Granada, nos hemos agobiado corriendo de un lado a otro pero también hemos reído muchísimo en las cenas. Lui y Carlos, Carlos y Lui. Cada uno completamente incompatible y diferente; pero ellos dos, ambos juntos, se complementan perfectamente conmigo para poder decir que son grandes amigos, de los de toda la vida.
En este año, he conocido a mucha gente nueva y algunos de ellos, han venido para quedarse. Ha sido un año de muchas salidas y viajes en los que me he rodeado de personas increíbles. El 2011, ha sido también el año de las etiquetas. Etiquetas que me han puesto y que he puesto. Un año en el que ha habido gente que ha aparecido de repente, sin llamar a la puerta, colándose por una ventana que estaba entreabierta. Y se han ganado lo que no se da ni se regala. Estoy contenta porque sé que cuando está negro y parece que no hay salida, yo la he encontrado. He necesitado tirar muchos muros, levantar tabiques nuevos, amueblarme y desamueblarme pero, al final, he conseguido levantar y encontrar una pared donde apoyarme. Además, he descubierto que todos los días pueden convertise en viernes. Que Reebok es algo más que una marca. Que, aunque siempre he renegado de ello, me encantan los viajes en bus. Y que, a pesar de tener que oir comentarios que no me gustan, repetiría cada una de las cosas que he hecho durante 2011. Sé, que ya nunca huiré de las cosas, que me voy a levantar y que sino, me van a ayudar.
Por último, quiero tener en cuenta a toda esa gente que siempre está. A los de siempre, los de antes. Y a los de ahora, que últimamente también son los de siempre. Quiero tenerles en cuenta, porque posiblemente, con el stress diario y el ajetreo de la vida, nunca les doy las gracias por estar y por ser pero durante 365 días, están ahí. Los ves en Facebook, twitter o tuenti y a veces te paras, pero otras muchas no. A ellos, a cada uno: Gracias.
Ahí va mi resumen de 2011. Espero terminarlo tranquilamente y celebrar la llegada de 2012 como se merece. Deseando que todo siga, al menos, igual de bien que este año. Así que voy a pensar en mis propósitos para 2012, que aunque nunca se cumplen siempre es buena idea tener metas!



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