NADA QUEDA DE TI
Nada queda de ti.
Los amigos palmean mi espalda satisfechos
de ver la casa limpia de fotos y recuerdos,
de volver a llenarla de humo y risotadas.
No valía la pena,
me dicen, sin prisa por llegar a casa,
pues nadie los espera.
Nada queda de ti.
Pero yo se que el aire tiembla como una llama
al pasar por tu ausencia.
Se estremece la luz ante los marcos vacíos,
entre mis brazos vacíos.
Nada queda de ti
a la vista de otro.
Pero he reconstruido el tiempo que fue nuestro
por medio de sustracciones alevosas,
nocturnas,
tu reloj de pulsera,
tu cajita de música,
tu letra de algas rojas,
tus libros preferidos,
tu canción de madera.
Todo está bajo llave para que nadie sepa
que atesoro lo tuyo,
que no logro olvidarte.
Eugenio Maqueda (2006) Universos Paralelos

