Cuando era pequeña, tenía miedo a las alturas. Nunca me montaba en las atracciones si eran muy altas y si podía evitaba en lo posible subir a sitios altos donde no me sintiera segura.
Imagino que ese miedo nunca se pierde, siempre existe el "pellizco" en el estómago y que aunque nunca perderé el miedo a las alturas, me he acostumbrado a caer.
Posiblemente, ese miedo a las alturas, sea igual que el miedo al amor. Todos tenemos miedo al principio. Es normal asustarse; pero, cuando pasa un tiempo, nos confiamos, nos creemos que nunca vamos a caer y vamos libérandonos de ese sentimiento de temor que existía al principio.
Lo que no llego a entender es el porqué de ese miedo. Supongamos, pues, que el amor no duele. Eso dicen no?. Por ejemplo, el amor de una madre a un hijo, no puede doler.
Pero claro, una cosa es el amor y otra muy distinta es el enamoramiento, y eso ya es otro cantar. Ahí todo cambia y se vuelve en nuestra contra.
Podría decirse que en realidad una de las causas del miedo al amor es mantenerse alejado del enamoramiento, ese periodo de tiempo en el que perdemos parte de nuestra identidad y en el que nuestro ser amado pasa a ser más importante que nosotros mismos. Cuando estamos a su lado, el cerebro segrega un cocktail embriagador de lo más adictivo y cuando estamos lejos de él sentimos un mono insoportable. Este es solo uno de los muchos daños colaterales que produce el enamoramiento y que hace que ciertas personas huyan del amor como si del coco se tratara.
Después está el miedo a la ruptura. Cuando se llevan unos añitos de experiencia a las espaldas se sabe que es muy probable que la relación de pareja lo sea por un tiempo limitado. El que más y el que menos ya ha vivido una separación en toda regla, con el trastorno que ello supone y no está dispuesto a volver a pasar por ello a la primera de cambio. Por eso preferimos dar la espalda al amor y quedarnos en la seguridad de nuestra independencia. Vale que nadie te da mimos, pero también te evitas un montón de problemas y tu felicidad solo depende de ti y no de ti y tu pareja.
Y luego están los eternos Peter Panes, que rechazan el amor, o la estabilidad amorosa, porque lo ven como sinónimo de "sentar la cabeza" o lo que es lo mismo, dejar de vivir aventuras amorosas emocionantes y empezar a envejecer. Esos sí que tienen vértigo. Las alturas les provocan pánico. A éstos últimos, cuando les llega de verdad y les toca de cerca, todo se les descoloca. No saben si ríen o lloran, hacen cosas raras, cosas de las que ellos mismos se sorprenden. Y superan, en parte, ese vértigo a la altura de poner su corazón en el precipicio más escarpado del mundo.
Siempre he intentado explicarme porqué he querido a algunas personas y luego he sufrido en consonancia. Si pienso porqué te quiero ahora mismo... No lo sé...en realidad no sé por qué te quiero... y ahora pienso en hacer una lista , y mientras pienso en el porqué se me pone una sonrisa en la cara cuando recuerdo que me has hecho reír tantas veces que ya no sé cuantas han sido ni en qué momentos.
Te quiero porque me quieres, ni mucho ni poco ni mejor, sólo a tu manera. Me salvas de los monstruos del asfalto, de los huracanes, apareces para arrancarme la media sonrisa y robarme el beso que a nadie le dí. Porque llegaste en ese preciso instante en el que estaba a punto de saltar, no sé desde donde, pero era un sitio alto, y yo tenía miedo a las alturas.
Te quiero porque contigo al lado, yo conseguía dormir relajada, sin ayuda de nada. Porque incluso soñaba y me despertaba menos. Porque me entregaste la tranquilidad de tu alma y compartiste tu paz conmigo.
Posiblemente, porque en tu ventana siempre sale el sol y has hecho que en la mía haya estrellas, luna, arcoiris y sol en una sola mañana...hasta que se quite la lluvia!!! Porque, no sé como lo haces, pero aunque quiera enfadarme, siempre acabas matándome tú con tu sonrisa y tu sentido del humor. Porque a ti nada te vence y luchas con demonios cada día, porque de vez en cuando luchas contra los míos, que cada día parecen más grandes y más listos.
Te quiero, sin más, porque sin ti, todo ésto, sería muy aburrido y nada tendría sentido...













