Hace ya casi cinco años que volví de Escocia; cuando estuve allí, visité miles de lugares diferentes y cada uno, más pintoresco. En una de mis visitas a las Highlands, pude disfrutar de la isla de Iona, una pequeña isla, perteneciente al grupo de islas de las Hébridas interiores y situada junto a la Isla de Mull. Este sitio es famoso por sus paisajes, quietud y tranquilidad. De hecho su fama viene dada por motivos religiosos con orígenes ancestrales, por la visita y estancia de St. Columba, fundador y transmisor de la religión católica en Escocia. Cuando me bajé de una de las lanchas que te llevan allí, lo primero que se divisaba era la abadía. Esta construcción es la mayor atracción de la isla, reconstruida totalmente por sacerdotes de todas las religiones, año tras año y parte tras parte ... Y precisamente eso es lo curioso. Esta abadía está al servicio de cualquier religión, de cualquier parte del mundo que la requiera, una especie de naciones unidas de las religiones.
En esta abadía, te podías sentar y reflexionar. Creo que allí fue una de las primeras veces en las que pude escuchar el silencio de verdad; ese que te lleva a buscar la paz interior. Ese silencio, que fruto de la transcendencia, te guía a la búsqueda de tu "yo" interior. Hace mucho tiempo que llevo buscando esa paz de Iona. Ojalá hubiera podido traerme algo de su aire, de su agua, de las olas y de los acantilados de la "Isla del Silencio" y haberlo abierto aquí, en cualquier despacho o habitación para que todo se inundara de la paz y tranquilidad que a veces necesito.
Esta mañana he estado a punto de hacer otra locura. Otra insensatez fruto de mi impulsividad y de mi falta de confianza en mí misma; he buscado un punto de apoyo para no perder el norte y no lo he encontrado así que, cada día, soy más consciente de que necesito ese sosiego y esa paz que pude conseguir una vez.
Si cierro los ojos tengo miedo de que todo se desorganice y mi vida se "desamueble" de nuevo, así que no descanso y no permito que nada cambie. Sufro un miedo constante a perder lo que tanto esfuerzo me ha costado conseguir y lo que es peor, me asusta saber que, una vez más, puedo llegar a perder a esas personas que tanto me importan.
Esta semana, lo he vuelto a sentir, he podido ver que, aunque todo siempre parece perfecto, esa remota posibilidad de lejanía, de que todo cambie de nuevo, de perder a quienes quiero ; es algo que puede llegar a ocurrir aunque me aseguran que no ocurrirá. Reconozco mi torpeza a la hora de "cuidar" y "atesorar" a los números vips de mi vida y espero que, con el paso del tiempo, no tenga que realizar la llamada indeseada a Vodafone para cambiar de número VIP y es algo, que por ahora, no quiero que suceda así que me asusto y no se qué camino tomar. No se si quedarme o irme, si alejarme, salir corriendo o seguir ahí y esa sensación de no saber en qué grado te estás equivocando o no, me hace alejarme de esa tranquilidad que nunca llego a tener.
If possible, I would die for going back to the place where I could listen to the peace of the glacing dancing waves...

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