- We only part to meet again -
Han pasado 731 días desde que no he vuelto a ver una clave de sol dibujada en ningún sitio. La última vez que la vi, era Jueves Santo y tu lucías tu tatuaje nuevo (un capricho con el que habías soñado años).
En estos 731 días, casi todo ha cambiado. Sigo en Úbeda, con todo ese stress del que te reías a menudo... Y ahora también trabajo en la universidad, en esa misma donde compartimos tostadas, césped y risas más de una vez. Y se que te sientes feliz por ello, porque eras de las pocas que sabía que ese era mi sueño.
Ahora, todo es diferente. Serán los años, que soy más sensata, o que ya no tengo la rabia que tenía. Puede que más de 700 noches hayan sido capaces de apaciguar mi enfado con el mundo por permitir que te alejaras de todos. Después de más de un año, he conseguido entrar al Capriccio... pero aún no me he sentado en nuestra mesa... Es demasiado pedir. Ahora soy capaz de pasar por tu calle a veces, pero sin mirar a tu ventana, esa ventana de tu cuarto donde me ayudaste a hacer trabajos que iban de música de la que no tenía ni idea! Ese cuarto donde tenías cientos de fotos con todos tus amigos. Tus amigos...las miles de personas que conocías... que cada vez que salíamos siempre nos hacían repetir "Ya se ha parado de nuevo!". Y es que era normal, si a nadie le escondiste una sonrisa... si nunca te enfadaste con nadie... y mira que hubo motivos!
Han pasado 731 días, en los que no he escuchado un oboe que "suene a pato" o en los que no te he visto ir agobiada de ensayo a ensayo.
Ah! Y tengo montada una estantería en casa, con todos los peluches que me regalaste! Mira que sabías que me gustaban!:) Y plastifiqué esa pulsera amarilla y morada... si esa! La de cuando aún íbamos al Insti y nos regañaban por mandarnos notitas en clase.
Después de este tiempo, creo que haya "un cielo" o algo parecido, tú ya me entiendes, un lugar donde estarás mejor y conocerás a mi abuelo, se fue un poquito antes que tú, pero seguro que te saludó cuando llegaste. Desde allí habrás podido ver cuanto hemos llorado (y todavía, a veces, ahora), pero no quiero que te preocupes por eso, por nosotros. Ya estamos mejor, ya lo aceptamos, seguimos adelante, viviendo sin ti aquí, pero a la vez contigo, eso sólo es egoísmo, lloramos porque te queremos aquí, con nosotros, sin pensar mucho en ti, ya entiendes lo que quiero decir.
Y yo ya no estoy tan enfadada, ni rencorosa con el mundo. A veces, hay días que todavía pienso: aún el tiempo puede volver atrás o todavía estoy a tiempo de despertar, de habérmelo currado como merecías, de haber derrochado llamadas, pero sé que eso no va a pasar. Al principio me aterrorizaba que pasara el tiempo porque cuanto más tiempo pasaba más real se hacía y menos vuelta atrás tenía. He tardado más de 700 momentos, en darme cuenta de que no estás aquí conmigo para que pueda abrazarte, pero siempre me acompañas adonde yo vaya. Nunca sales de mi corazón y que te siento muchas veces, sujetándome cuando no puedo, sonriéndome entre las nubes, o tarareando "El último Mohicano" cada Jueves Santo cuando tu "Rescate" sale de Santa María. Y sé que me sostienes, cuando no aguanto las lágrimas cada Viernes de Pasión, mientras veo la Ceremonia de la Expiración y siento que suena tu lira desde el cielo. Esa que tanto he fotografiado para etiquetarte luego.
Dicen los filósofos, que "la voz de la persona amiga es la nota más suave en la orquesta de la vida". Y tu de orquestas, entendías y mucho. Y es que aún puedo escuchar tu voz, tus dedos acompañando el compás de cualquier ritmo, la armonía de tus sentidos, la melodía de tu amistad, el arpegio de tu corazón, la cadencia de tu humildad. Aún, después de dos años, siento cómo fraseas palabras amigas al contrapunto.
Gracias amiga, por habernos hechos mejores personas, por haber compartido tu vida con los demás, por ser ese lápiz que aunque se le saca punta aún le queda algo más escribir.
No dejes que se apague tu recuerdo. Que sigas así de viva en nuestra memoria... y si ves que por un segundo se desvanece, envíanos señales al son de pentagramas con tempo allegro, adaggio, crescendo, piano, pianísimo...
Te echo de menos....
En estos 731 días, casi todo ha cambiado. Sigo en Úbeda, con todo ese stress del que te reías a menudo... Y ahora también trabajo en la universidad, en esa misma donde compartimos tostadas, césped y risas más de una vez. Y se que te sientes feliz por ello, porque eras de las pocas que sabía que ese era mi sueño.
Ahora, todo es diferente. Serán los años, que soy más sensata, o que ya no tengo la rabia que tenía. Puede que más de 700 noches hayan sido capaces de apaciguar mi enfado con el mundo por permitir que te alejaras de todos. Después de más de un año, he conseguido entrar al Capriccio... pero aún no me he sentado en nuestra mesa... Es demasiado pedir. Ahora soy capaz de pasar por tu calle a veces, pero sin mirar a tu ventana, esa ventana de tu cuarto donde me ayudaste a hacer trabajos que iban de música de la que no tenía ni idea! Ese cuarto donde tenías cientos de fotos con todos tus amigos. Tus amigos...las miles de personas que conocías... que cada vez que salíamos siempre nos hacían repetir "Ya se ha parado de nuevo!". Y es que era normal, si a nadie le escondiste una sonrisa... si nunca te enfadaste con nadie... y mira que hubo motivos!
Han pasado 731 días, en los que no he escuchado un oboe que "suene a pato" o en los que no te he visto ir agobiada de ensayo a ensayo.
Ah! Y tengo montada una estantería en casa, con todos los peluches que me regalaste! Mira que sabías que me gustaban!:) Y plastifiqué esa pulsera amarilla y morada... si esa! La de cuando aún íbamos al Insti y nos regañaban por mandarnos notitas en clase.
Después de este tiempo, creo que haya "un cielo" o algo parecido, tú ya me entiendes, un lugar donde estarás mejor y conocerás a mi abuelo, se fue un poquito antes que tú, pero seguro que te saludó cuando llegaste. Desde allí habrás podido ver cuanto hemos llorado (y todavía, a veces, ahora), pero no quiero que te preocupes por eso, por nosotros. Ya estamos mejor, ya lo aceptamos, seguimos adelante, viviendo sin ti aquí, pero a la vez contigo, eso sólo es egoísmo, lloramos porque te queremos aquí, con nosotros, sin pensar mucho en ti, ya entiendes lo que quiero decir.
Y yo ya no estoy tan enfadada, ni rencorosa con el mundo. A veces, hay días que todavía pienso: aún el tiempo puede volver atrás o todavía estoy a tiempo de despertar, de habérmelo currado como merecías, de haber derrochado llamadas, pero sé que eso no va a pasar. Al principio me aterrorizaba que pasara el tiempo porque cuanto más tiempo pasaba más real se hacía y menos vuelta atrás tenía. He tardado más de 700 momentos, en darme cuenta de que no estás aquí conmigo para que pueda abrazarte, pero siempre me acompañas adonde yo vaya. Nunca sales de mi corazón y que te siento muchas veces, sujetándome cuando no puedo, sonriéndome entre las nubes, o tarareando "El último Mohicano" cada Jueves Santo cuando tu "Rescate" sale de Santa María. Y sé que me sostienes, cuando no aguanto las lágrimas cada Viernes de Pasión, mientras veo la Ceremonia de la Expiración y siento que suena tu lira desde el cielo. Esa que tanto he fotografiado para etiquetarte luego.
Dicen los filósofos, que "la voz de la persona amiga es la nota más suave en la orquesta de la vida". Y tu de orquestas, entendías y mucho. Y es que aún puedo escuchar tu voz, tus dedos acompañando el compás de cualquier ritmo, la armonía de tus sentidos, la melodía de tu amistad, el arpegio de tu corazón, la cadencia de tu humildad. Aún, después de dos años, siento cómo fraseas palabras amigas al contrapunto.
Gracias amiga, por habernos hechos mejores personas, por haber compartido tu vida con los demás, por ser ese lápiz que aunque se le saca punta aún le queda algo más escribir.No dejes que se apague tu recuerdo. Que sigas así de viva en nuestra memoria... y si ves que por un segundo se desvanece, envíanos señales al son de pentagramas con tempo allegro, adaggio, crescendo, piano, pianísimo...
Te echo de menos....


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