miércoles, 27 de junio de 2012

Dar, compartir, regalar...


En realidad, soy transparente.
Descubrirías que me gustan los pequeños detalles, si te hubieras fijado en que jamás tuve las manos grandes. Y si abrieras el primer cajón de mi escritorio, entenderías todas aquellas cosas que quedaron por decir, e incluso si te hubieras atrevido a abrir el armario de la cocina, sabrías que me encantan las galletas. Puede que si cogieras mi reproductor de música, entendieras la banda sonora de mi vida, e incluso es probable que si un día miraras la papelera de mi habitación, te asustaras al ver todos los gritos que he callado. Llega hasta mi parque, siéntate en mi banco, comparte un helado y sabrás las mil cosas que nunca me atreví a contarte. Coge mis poesías, y entenderás que siempre hablan de mí, incluso cuando a ti te parecen tan solo garabatos de locura. Pon el ojo en mi cámara y mira el mundo a mi manera, puede que así comprendas todos mis miedos. Ve, coge mi álbum de fotos y sabrás de qué hablo, cuando digo que no podría vivir sin mis recuerdos. Pasa el dedo por mis uñas, así quizás entiendas que soy frágil y me consumen los nervios, o simplemente cierra los ojos, pon las manos en mis mejillas y sabrás si la vergüenza ha desaparecido. Pero si quieres, olvídate de todo lo demás, y mírame a los ojos. Y verás en esos, en los que tantas veces te has sumergido, que no siempre se trata de recibir, y tampoco de dar. Que es en compartir, donde está lo mágico... En ver un paisaje y compartir hasta el oxígeno que se respira... en regalar miradas que son cómplices a cada segundo... en buscar ese paseo, que se siente y se comparte. 
Coge tu sonrisa, y no me la regales. Busca el momento para compartirla conmigo. No hagas esfuerzos extra. No busques tiempo donde no lo hay. No arriesgues más de lo imprescindible. Comparte lo poco que puedas. Porque es en ese esfuerzo de más, en ese riesgo innecesario, en ese cansancio añadido por donde se resquebrajará, por ese resquicio por el que se puede escapar lo inestable. Y cuando esté lejos, será imposible que este río, salvaje por naturaleza, vuelva a su cauce.

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