Soy pequeñita, pero tengo un aeropuerto lo suficientemente grande para dejar aterrizar cada una de tus sonrisas, y no tengo miedo, no tengo miedo a los kilómetros de distancia, ni a los milímetros que separan nuestras bocas antes de perder el control. Quizás solo se trata de buscar un poco de calor en una ciudad que tirita de frío, de poner los sueños por encima de la luna, es más que deseo, más que que mis sábanas te echen de menos esta noche, es la persona perfecta en el momento adecuado, una explicación complicada apta para corazones excesivamente felices. No sé si lo entiendes, pero cierra los ojos, y piensa un poco en mi. Es ese abrazo que llega justo en el momento, las palabras adecuadas en el segundo insospechado, los besos inocentes que llegan por sorpresa y te hacen subir a una montaña rusa de volteretas en el estómago.
Es ser conscientes de que es difícil, de que hay muchas heridas sin cerrar, corazones cicatrizando poco a poco. No es una crisis, es un estado de meseta en esta vorágine que vivimos. No es enfriamiento, es pararse a pensar, darse cuenta de que se está forjando y que ya sí que no se puede echar a correr. Es sentir que hay futuro, que te llama, que te hace pensar, buscar la manera y encontrarla.
Quiero volar, viajar, correr, saltar y gritar si es contigo. Ver espigones, faros, amaneceres y atardeceres, quiero leerte poesía y responder a tus dudas a cada segundo, enseñarte lo poco que se y perderme conduciendo... Quiero ver la Alhambra y la Giralda a la luz de tu sonrisa... colorear el horizonte con el reflejo de tu mirada y cambiar tus lágrimas por lacasitos. ¿y si paro el tiempo? ¿lo detengo ahora mismo? Antes de que ese número, que adorna mi mano y la tuya, surja de nuevo y llene de asfalto dos corazones que de lo único que pueden colapsarse es de amor.

Es ser conscientes de que es difícil, de que hay muchas heridas sin cerrar, corazones cicatrizando poco a poco. No es una crisis, es un estado de meseta en esta vorágine que vivimos. No es enfriamiento, es pararse a pensar, darse cuenta de que se está forjando y que ya sí que no se puede echar a correr. Es sentir que hay futuro, que te llama, que te hace pensar, buscar la manera y encontrarla.
Quiero volar, viajar, correr, saltar y gritar si es contigo. Ver espigones, faros, amaneceres y atardeceres, quiero leerte poesía y responder a tus dudas a cada segundo, enseñarte lo poco que se y perderme conduciendo... Quiero ver la Alhambra y la Giralda a la luz de tu sonrisa... colorear el horizonte con el reflejo de tu mirada y cambiar tus lágrimas por lacasitos. ¿y si paro el tiempo? ¿lo detengo ahora mismo? Antes de que ese número, que adorna mi mano y la tuya, surja de nuevo y llene de asfalto dos corazones que de lo único que pueden colapsarse es de amor.

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