Me he despistado en clase sólo para releerlo. Antes no me dio tiempo bien, y no he podido dejar de darle vueltas a todo en mi cabeza, necesitaba analizar cada palabra, cada coma, cada espacio, para sacarle el mayor sentido.
Yo sabía que esto pasaría, lo sabía de sobra. Y no quería darme cuenta, me engañaba como tantas otras veces. Pero yo te entiendo, o quiero pensar que te entiendo. No te echo nada en cara, no te guardo rencor. Ha sido horrible hablar contigo.
No sé qué pensarás ahora, si intento hacer como si no me importase es por hacerte las cosas más sencillas, o por hacérmelas a mí, hacerme antes a la idea de esto. Que no hay marcha atrás y las cosas nunca volverán a ser lo que eran, o eso quiero yo creerme. Porque en cuanto sonrías, ya se lo que ocurrirá: borrón y cuenta nueva y a empezar a sonreir.
Que sepas que yo también te voy a echar de menos, y mucho, ya te estoy echando de menos. 72? Demasiado e inmerecido. Que si hago como que me das igual, no te lo creas, porque si has sido una de las personas más importantes de mi vida eso no va a cambiar en una escasa semana, ni tampoco en muchas, es más, creo que siempre vas a ser importante en mi vida, aunque cambien los sentimientos. Quiero que sepas que nunca fuiste una carga para mí, jamás. Que si alguien lo fue fui yo, que si algún tren se descarriló fue el mío. Que nunca pensé en huir ni en dejar de derribar muros, nunca dije que fuera capaz de escapar.
Y es injusto, y quiero que se sepa. Que compartas con quien no se lo ha ganado lo que ibas a compartir conmigo. Y me enfado, pataleo y muero de rabia, de saber que esta vez no me toca a mí, que tanto esfuerzo no valió la pena. Que te tendré en mente en la distancia y sufriré la ausencia, que ya se alarga y nunca espera.
Y mientras escribía esto me he prometido no llorar y fíjate, casi podría decirse que ya me he desangrado por dentro.

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