¿Qué cosas me gustaría haber dicho?
Ufff, muchas, una a veces no sabe si decir las cosas o callarlas…temiendo equivocarme, no saber decirlas o no encontrar el momento ni las palabras adecuadas. “Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento”, decía Voltaire.
Con los años y la experiencia una aprende a expresar lo que siente con gestos y con palabras, y es bonito, porque opino que los sentimientos hay que expresarlos, decirlos…que si no se dicen … parece como si fuesen sólo humo.
Cuando quiero a alguien, necesito decírselo, decirle “te quiero” , entonces el sentimiento parece que se hace más real al compartirlo. Decir un “te quiero” a la persona por la que tienes ese sentimiento es la máxima expresión de complicidad con ella.
Decir un “perdóname” o un “lo siento” cuando es necesario… me parece que es uno de los gestos más honestos que existen. Muchas veces una se debe tragar el orgullo y pedir disculpas a esa persona a la que hemos hecho daño, seguramente sin maldad. Hace años, me costaba horrores hacerlo y recuerdo la vergüenza que pasaba, ahora, imagino que por todas las veces que me equivoco, un "lo siento" es parte de mi vocabulario diario.
Con los años he aprendido el valor de las palabras y lo importante que es saber decirlas, encontrar el momento y las expresiones adecuadas. También he aprendido que hay mucho que callé, muchas personas a quienes pocas veces les dije lo que las quería y cada día me arrepiento más de no haber sido valiente.
Así mismo, como importantes son las palabras, también lo es el “silencio”. Encontrar el equilibrio entre lo que decir y lo que callar … Todo eso forma parte del mismo juego. Como decía Paulo Cohelo “Existe un lenguaje que va más allá de las palabras.” Y es, en ese silencio, donde las miradas y las sonrisas juegan a ser amigas y a expresar aún más que cualquier fonema.
No hace falta decir todo lo que una piensa a borbotones, sin más… ¿para qué? (La palabra una vez hablada, vuela y no regresa). Por supuesto hay cosas que una siempre se guarda sólo para sí, forma parte de nuestro “rinconcito” particular. Cosas que no queremos decir ni compartir con nadie… Y es justo que sea así, porque posiblemente no encontremos palabras con las que expresarlas o bien simplemente son nuestras solamente y así queremos que sigan siendo. Mi "rinconcito" cada día es más pequeño y tiene pocos secretos. Había una ventana pequeña para entrar en él y se han colado por sorpresa para abrir la caja fuerte de los secretos.


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