¿Por qué nos produce esa sensación de sosiego una puesta de sol? Es el único ocaso que nos resucita.
Otros ocasos nos producen escalofríos y, sin embargo, los atardeceres con su divina aflicción, nos devuelven a la vida y aún más, cuando el rechinar de esos delfines sin estanque reverbera de fondo.
Tener la certeza de que existe un mañana tras el fin, de que el sol que hoy se apaga, nos anuncie un eterno retorno; si, ese retorno, como la vuelta de tu sonrisa después de un enfado tonto. Dicen que al ser humano ese tipo de seguridad le produce calma, melancolía y poder.
A veces caminamos tan rápido que nuestros propios pasos nos devoran y al llegar el preludio nocturno, no
nos detenemos a observar la sinfonía de colores y sonidos mudos. Esa Caleta que atardece con suspiros sin pausa, con miradas brillantes, con sonrisas sinceras que buscan el sonido de amor de nuestro faro. Esas rimas acompasadas con los fogonazos que sólo tú y yo entenderemos.
nos detenemos a observar la sinfonía de colores y sonidos mudos. Esa Caleta que atardece con suspiros sin pausa, con miradas brillantes, con sonrisas sinceras que buscan el sonido de amor de nuestro faro. Esas rimas acompasadas con los fogonazos que sólo tú y yo entenderemos.
Deberíamos coleccionar atardeceres en nuestra retina para no desprendernos nunca de la grandeza de sabernos minúsculos ante tanta belleza. Minúsculos al igual que me siento en tu abrazo, cuando no quiero que me sueltes, cuando sólo tú robas sonrisas con cada ola que rompe en nuestro espigón.
Hoy está bonita la mar, amor. Entre cada ola y oscuro del mar se esconde tu sonrisa. Entre cada luz de los barcos se esconde un beso. Entre cada hoguera de San Juan un deseo. Entre cada ola se nos desvela algo que ni tu ni yo aun sabemos. Entre cada canción una letra y una nota que cantar. Entre asfalto y kilómetros se nos aceleran los latidos del corazón, entre puerto y puerto se nos quita las respiración.

No hay comentarios:
Publicar un comentario