miércoles, 3 de abril de 2013

Contando secretos

Te voy a contar un secreto. A lo mejor, un día, un lunes o un miércoles, vas por la calle, paseando y ves a una pareja. Ella es guapa guapísima y él está al mismo nivel, pero es más simpático que ella. Se le ve en los ojos. Los dos caminan al lado, juntos, pero con cara larga larguísima, de enfado total. De esos que no hay manera de arreglar.
Y tú, que lo ves desde fuera, andando con tu maletín,  pensando "vaya, estos dos chicos ya no se quieren". Tonta de ti. Te equivocas, pequeña voyeur. Te equivocas. Mírales andar. Mírales andar y atrévete a decir que no son la pareja con más amor en las venas que has visto jamás. Pasean al compás. Cuando la pierna derecha de ella avanza un pasito, la pierna derecha de él, mágicamente, avanza igual. La misma distancia. ¿Ves, pequeña? el amor es eso. El amor es saber pasear al compás. Una sincronización que a veces pasa desapercibida a los ojos de quién no sabe mirar. 
Yo ya he descubierto dónde está el secreto; el truco está en caminar sin engancharse con los pequeños hilos que unen mi meñique con el suyo.

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