Hacía mucho tiempo que no escribía. Está siendo un verano frenético, de no parar, de sentir emociones, de esos que cuando te detienes se te viene toda la carga encima. Últimamente todo está desordenado, los sentimientos no están en su sitio, la pena y la añoranza tienen aires de grandeza, buscan un protagonismo que no les pertenece. El miedo a vivir sin ti permanece oculto en una esquina, pero con una fuerza mayor de la que acostumbra. Encima de la mesa sin orden y concierto quedan las alegrías que he vivido a tu lado. Por el suelo, pisoteado, está mi amor, mi cariño; ese que no es capaz de llegar a ti desde hace días. Y en la cama sigue la esperanza, esperándote. Extraño como todos los sentimientos se agrupan en un sólo corazón, fuerte por las experiencias vividas, un corazón como es el mío y cuando antes se unía con el tuyo y no había que rebuscar los sentimientos.
Estoy cansada de rebuscar. Creo que voy a sacarme el corazón del pecho y que voy a volcarlo encima de la cama, igual que mi bolso. Es grande pero está desordenado. A veces para poder encontrar, es mejor volcarlo todo de una vez. Igual que cuando quieres sacar monedas de una hucha por la abertura por donde se ahorran. Sacudiéndolo con energía. Estoy buscando algo que no encuentro, y la última vez estaban aquí dentro... Cuando más falta me hace, no las encuentro! palpo aquí dentro y toco sentimientos y personas que sé que está ahí, pero que en este preciso instante, no las necesito. No las busco precisamente a ellas. Lo agito y suenas dentro, así que supongo que aunque sea abajo del todo, tienen que estar por aquí. Es una de las diferencias entre mi bolso y mi corazón, del bolso hago limpieza a veces,incluso tengo varios que combino. pero del corazón no puedo. Sobre todo cuando buscas algo que hace tiempo que no usas, porque esperabas la ocasión, y sencillamente lo conservabas con mucho amor. Ojalá fuera tan fácil. Personas, sentimientos y desengaños se quedan pegados a sus paredes, por mucho que no signifiquen ya nada en mi vida, si paso las yemas de los dedos por las paredes, se han quedado impregnados en su superficie porosa. y cada vez está más lleno,mas encallecido y cada vez pesa más… A veces no encuentro nada y a veces lo toco todo…menos las llaves que me abren tu corazón. Parece que no están, pero suenan, por más que las busco, no las encuentro, y lo malo es que sé que las tenía, jamás me pediste que te las devolviera, y sigo buscándolas entre ese resplandor avellana y conseguir llegar a ti.
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